Obsession (2025)
En mi última reseña escribí que ya había empezado esa época del año en la que se empieza a buscar la cinta de terror definitiva, la que sobresaldrá sobre todas las demás o pertenecerá a ese cerrado grupo de películas que elevan el género. En aquella ocasión, al hablar de Undertone, dejé claro que, si bien me parecía un muy buen ejercicio técnico e innovador, así como una película capaz de manejar un buen nivel de tensión, quedaba lejos de ser la obra de terror del año.
Pues ahora, quince días después, me encuentro escribiendo sobre otra película que ha hecho mucho ruido en días recientes, una que ni siquiera tenía contemplada dentro de mi lista de más esperadas, pero que ha resultado una muy agradable sorpresa: Obsession, el segundo largometraje del realizador curtido en internet Curry Baker y el primero de estos que se proyecta en cines, ya que su obra anterior, Milk & Serial (2024), fue subida directamente a su canal de YouTube.
La película fue estrenada el pasado septiembre en el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde consiguió el segundo puesto en la sección Midnight Madness, generando conversación y siendo adquirida por Focus Features, quienes se rumora pagaron 15 millones de dólares por sus derechos. ¿Es tan buena para valer esa cantidad y justificar todo lo que se habla de ella actualmente? Vamos por partes, pero primero, como siempre, ¿de qué trata?
La historia que nos narra no es nada del otro mundo en apariencia, ya que toca dos temas que hemos visto varias veces: un objeto mágico/maldito y el clásico “ten cuidado con lo que deseas, porque puede cumplirse”. Con esto como base, Baker escribió un guion que tiene como protagonista a Bear (Michael Johnston), un introvertido joven, en apariencia tierno y sentimental, que está perdidamente enamorado de Nikki (Inde Navarrette), una amiga que también es su compañera de trabajo en una tienda de música, donde además laboran Ian (el actor fetiche del director, Cooper Tomlinson) y Sarah (Megan Lawless), hija del propietario de la tienda y enamorada de Bear.
Una noche, antes de acudir a una reunión con sus amigos, Bear hace una parada en una tienda donde termina adquiriendo un “Sauce de un Deseo”, objeto de un solo uso que supuestamente cumple deseos. Más tarde, después de no atreverse a confesarle su amor a Nikki, termina utilizándolo a manera de juego, deseando que ella lo ame más que a nada en el mundo, situación que parece hacerse realidad apenas formula el deseo. Esta acción inocente basada en el anhelo del joven terminará convirtiendo su sueño en una pesadilla que se saldrá de control, llegando a situaciones profundamente oscuras.
Como ya dije, esta película no tiene como eje central nada que no hayamos visto antes. Incluso presenta cuestiones que pueden disminuir su calidad si nos ponemos críticos, como momentos de incongruencia narrativa, clichés del género o soluciones al problema central que parecen evidentes para todos menos para el protagonista; pero aun con esto, sus fortalezas son varias y vale la pena mencionarlas.
La primera es su tono. Estamos ante una historia que lo primero que despierta en el espectador es incomodidad, misma que se mantiene entre los dos géneros principales que maneja la cinta: el terror psicológico sobrenatural y la comedia. Esto se convierte en una de sus mayores virtudes, ya que logra provocar tensión y risas a partes iguales; un equilibrio difícil de sostener y que la película mantiene durante prácticamente todo el metraje.
Claro que no todo es perfecto. Hay personajes cuyo destino se puede intuir desde mucho antes de que llegue y escenas donde resulta evidente que algo está por ocurrir; pero Baker logra mantener la tensión, haciendo que el espectador contenga la respiración hasta que sucede aquello que, aunque esperábamos, sigue impactando cuando finalmente pasa. Punto y aparte para toda la secuencia final, donde resulta imposible apartar la mirada o distraerse debido al ritmo que alcanza la película.
Otro aspecto destacable es que, bajo su premisa principal, Obsession aborda temas como el consentimiento, la idealización del romance, la pérdida de identidad dentro de una relación, la manipulación, la codependencia y el egoísmo emocional. Algunos de estos temas los hemos visto recientemente en películas como Together (2025), pero aquí el tratamiento resulta mucho más efectivo. El personaje que podría parecer el villano termina siendo la víctima, mientras que quien aparentaba ser una buena persona acaba consumido por sus obsesiones y egoísmo, incluso cuando comprende las consecuencias de sus actos.
Y si hay algo que realmente eleva la calidad del proyecto son las actuaciones de sus dos protagonistas, ambos prácticamente desconocidos, encontrando aquí el vehículo perfecto para mostrar su potencial.
Michael Johnston sorprende con un personaje que pasa del chico tímido y adorable al artífice egoísta de su propia tragedia. Su degradación moral y emocional resulta convincente en todo momento. Pero quien realmente se roba la película es Inde Navarrette. Su Nikki es una montaña rusa emocional que pasa de ser una mujer independiente para convertirse en una presencia obsesiva, violenta y profundamente incómoda. La actriz logra transmitir tensión y miedo incluso cuando apenas aparece en pantalla o únicamente escuchamos su voz. Gracias también al trabajo corporal y a la fotografía de Taylor Clemons, el personaje se transforma constantemente entre lo adorable y lo grotesco. Su actuación es, por mucho, lo mejor de la película y todos los elogios que ha recibido se sienten completamente justificados.
¿Es Obsession la cinta definitiva de terror de este año? Todavía es muy pronto para decirlo, sobre todo cuando faltan por estrenarse títulos como Backrooms, Leviticus o Teenage Sex and Death at Camp Miasma; pero sí podemos afirmar que es de lo mejor que ha dado el género hasta ahora. No es perfecta, pero sí muy superior a la media, con un guion sólido, una tensión constante y dos excelentes actuaciones centrales. Si tienen oportunidad de verla, háganlo, porque este es uno de esos casos donde todo lo que se ha dicho no es humo: los elogios están completamente ganados.










