Coyote vs. Acme (2026)

Esta semana tal vez debí escribir sobre The Dog Stars, la nueva película que acaba de estrenar Ridley Scott (otrora uno de mis directores favoritos), pero como ese señor me ha dado más decepciones que gustos en las últimas dos décadas, preferí darle una oportunidad a Coyote vs. Acme de Dave Green, por lo original de su premisa y, sobre todo, porque chisme es chisme y todo lo que se tuvo que hacer para proyectarla en cines podría ser utilizado para realizar otra película.

Para los que no lo sepan, esta cinta tendría que haberse estrenado originalmente en 2023, aunque Warner Bros retiró su fecha del calendario desde 2022, sustituyéndola por Barbie, lo que nos indica el tiempo que se ha mantenido enlatada. La razón es que Warner, debido a sus problemas económicos, pensó que era mejor cancelar una película ya terminada para así recuperar una cantidad en impuestos por la pérdida que significaba esto.

Esta decisión fue duramente criticada y generó mucha conversación, por lo que el estudio terminó permitiendo que la película pudiera ser vendida, aunque el proceso estuvo rodeado de protestas y críticas desde varios flancos. La cinta se vio entonces inmersa en una eterna puja entre varias distribuidoras que querían hacerse con sus derechos, ya que la película había despertado interés precisamente por el escándalo, pero ninguna de las negociaciones llegó a buen puerto. Sería hasta el año pasado que Ketchup Entertainment logró llegar a un acuerdo y se hizo con sus derechos, por lo que esta semana ha podido verse finalmente en el formato para el que fue diseñada, en un gran número de países.

¿Valió la pena tanta lucha y espera para poder ver esta película en cine? La respuesta es un rotundo sí, pero antes de adentrarme en ese asunto, como siempre, ¿de qué trata?

Wile E. Coyote, cansado de que cada producto que compra para tratar de atrapar al Correcaminos termine jugando en su contra, decide demandar a la compañía Acme por los daños provocados, contratando a Kevin Avery (Will Forte), un abogado sin mucha suerte para llevar su caso. Este, sin saber cómo termina tomando el caso, se verá enfrentado a Buddy Crane (John Cena), un exitoso abogado sin escrúpulos que representa a la compañía y comparte un pasado con Kevin. Conforme avanza el juicio, se van develando turbios secretos relacionados con Acme, que tornarán el caso en algo mucho más grande de lo que pensábamos al inicio.

Coyote vs. Acme es un caso que se debe abordar desde dos perspectivas. La primera es hacerlo como todo producto cinematográfico, hablando de su manufactura y su, mucha o poca, calidad; la segunda es sobre el valor que ha ganado por todo lo que sucedió a su alrededor.

Referente al primer aspecto, la película no tiene desperdicio, claro, todo desde la perspectiva de que estamos ante un producto familiar 100% Hollywood, producido por un gran estudio, independientemente de lo que este haya querido hacer con ella. Venga, esto no es Studio Ghibli. Partiendo de esto, la película nunca decepciona, ya que logra entretener y divertir de principio a fin, nivelando muy bien la cantidad exacta de nostalgia y fan service con un humor actual y puntual (la broma sobre los depredadores es un excelente ejemplo), agregando la crítica social capitalista que maneja, que bien puede ser una referencia al maltrato animal por parte de corporaciones que los utilizan en sus investigaciones. Su guion está equilibrado, fluye y, aunque predecible, mantiene el interés, por lo que no hay queja al respecto.

Técnicamente, la película tiene muy buena manufactura, por lo que las comparaciones con Who Framed Roger Rabbit? (1988), considerada —opinión que comparto— la obra insuperable de este tipo de producciones, pueden entenderse. Si bien considero que esta película sigue quedándose varios escalones abajo en muchos aspectos, perdiendo en las comparaciones, el manejo técnico para las inserciones de los personajes animados y la mezcla con los humanos y su entorno está por demás logrado, sintiéndose orgánico y natural, algo vital para que este tipo de productos funcione y no se sienta falso. En este sentido, también cumple sin problema.

En cuanto a las actuaciones, tampoco hay queja alguna, ya que los personajes humanos con mayor presencia en pantalla, interpretados por Will Forte, Lana Condor, John Cena y P. J. Byrne, apoyados por participaciones menores de Tone Bell, Luis Guzmán y Martha Kelly, resultan igual de convincentes y graciosos, a pesar de verse en la situación de actuar ante algo que no se encuentra ahí.

Dejando en claro que, como película, es una producción superior a la media, esto nos lleva a la segunda forma de verla, ya que en esta ocasión la historia, un David contra Goliat al más puro estilo, toma mayor importancia. Aquí vemos a un personaje luchando contra una gran corporación, entonces la vida imitó al arte y el equipo creativo alrededor de la película tuvo que enfrentarse a su propia corporación malvada.

Teniendo los casos recientes de cintas como Batgirl (2022), otra de las películas finalizadas que Warner canceló, o el de Artificial, dirigida por Luca Guadagnino, que iba a ser distribuida por Amazon MGM Studios para ser descartada al final por estos, en un movimiento ocurrido poco después de que Amazon anunciara una importante alianza con OpenAI, hace que el estreno de Coyote vs. Acme sea mucho más importante.

La cinta tuvo un costo aproximado de 70 millones de dólares, a los que deben sumarse la adquisición por parte de Ketchup Entertainment y lo gastado en promoción, por lo que debe recaudar una cantidad considerable para ser considerada rentable. Esta suma puede parecer insignificante cuando vemos cómo ha funcionado la taquilla este año, pero con una recaudación doméstica de poco más de 5 millones de dólares en su viernes de estreno, esta suma parece difícil.

Suponiendo entonces que la película no se haya beneficiado del escándalo a su alrededor, posiblemente porque ya ha pasado demasiado tiempo desde su fecha original de estreno, ¿puede considerarse un éxito de todas formas? La respuesta es complicada, pero podemos decir que sí, ya que esto marca un antes y un después en cuanto a este tipo de casos.

Cuando un producto artístico, sea este comercial o no, es dejado de lado en pro del factor económico, se ponen en juego y en peligro muchas cuestiones, que van desde la libertad creativa hasta la de opinión. El que la presión mediática y pública haya logrado que se estrene ya se puede considerar un logro por sí mismo, por lo que deberíamos apoyarla para demostrar que los estudios, en ocasiones, erran con sus decisiones.

Dicho todo lo anterior, no queda más que terminar diciendo que Coyote vs. Acme es una muy buena cinta familiar, divertida, que apuesta por la nostalgia, pero desde una perspectiva diferente e inteligente. No es la obra definitiva del género, pero sí una más que digna representante. En México ha funcionado bien y espero que logre mantenerse así por un buen tiempo, ya que es una película que merecía un mucho mejor trato del que recibió. El arte jamás debe ser demeritado en favor del dinero.

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