Other Mommy (2026)

La historia ya la conocemos: una niña, hija única, se siente olvidada por sus ocupados padres, por lo que termina entablando amistad con una presencia sobrenatural que le ofrece toda la atención y el amor que ellos no le brindan. Este ente, con la misma forma de su madre, llamado “Otra Madre”, resulta ser un ser siniestro que le pide un sacrificio muy grande a cambio de brindarle la felicidad que tanto desea. La protagonista termina descubriendo que las cosas no pueden ser tan fáciles y toma la decisión de permanecer con su familia porque, a pesar de todo, los ama y ellos a ella. Oh, qué gran película, y sí, me refiero a la joya animada Coraline, de los estudios Laika.

Si en esta ocasión he iniciado de esta manera, es porque toca hablar de la nueva película que estelariza Jessica Chastain (por quien profeso un fanatismo tan grande que iría al cine a ver un tutorial de tres horas sobre cómo preparar galletas si ella lo protagonizara), titulada Other Mommy, dirigida por Rob Savage y basada en la novela homónima de Josh Malerman, publicada en 2024, misma que mantiene paralelismos con la cinta antes mencionada, a su vez basada en una novela de Neil Gaiman.

Para dejar en claro las similitudes, la trama de esta cinta va más o menos así: Bella (Arabella Olivia Clark) es una pequeña de unos cinco años que vive con sus padres, Ursula (Jessica Chastain) y Russell (Jay Duplass) Martin. En este caso, es la madre la que todo el tiempo está trabajando, llega tarde todos los días y se pierde eventos importantes de su hija; el padre, que trabaja en casa, es quien pasa más tiempo con ella. Aunque tiene a una de las dos figuras paternas pendiente de ella, la niña percibe que algo no va bien en el matrimonio de sus padres, cuestión que es más que suficiente para que una presencia sobrenatural haga contacto con ella. La pequeña la bautiza como “Other Mommy”, ya que se le manifiesta con la apariencia de Ursula y le ofrece darle lo que tanto anhela a cambio de un sacrificio.

Como podemos ver, las historias comparten muchos aspectos, solo que, en este caso, el guionista Nathan Elston (posiblemente retomando algo que viene desde la novela misma, que no he leído) mezcla elementos que ya vimos antes en la saga Insidious, puesto que la historia pasa de tratarse de una casa embrujada a ser la niña misma el faro que atrae a la criatura, sin importar adónde corran o traten de esconderse.

Entonces, dejando la nula originalidad del argumento de lado, cosa que ya hemos visto antes y que puede pasarse por alto, ¿por qué la crítica especializada se le ha ido a la yugular, con reseñas que hacen ver las de Digger como si fueran las de Citizen Kane? Pues porque, la verdad sea dicha, la película es mala, bastante, pero ¿es acaso tan desastrosa como la pintan y es la peor del género del año? No, en definitiva hubo peores producciones de terror este año que le dan diez vueltas en cuanto a lo malas que son, como The Strangers: Chapter 3, Return to Silent Hill, Do Not Enter o Psycho Killer, que merecen mucho más la etiqueta de la peor.

Las cuestiones que pesan aquí son dos principalmente: que este ha sido un excelente año para el terror cinematográfico y que Jessica Chastain es una celebridad que ha sabido escoger los proyectos de este género en los que ha participado anteriormente, por lo que se esperaba mucho más de esta producción.

Dicho esto, estamos ante una película cuyo mayor pecado es ser una más del montón, una que no aporta nada que no hayamos visto, carece de sentido en algunas decisiones narrativas y en la que sus personajes, así como su manera de actuar, parecen haber sido escritos sobre la marcha. Ejemplo de esto es que, después de la revelación de un secreto que por lo general destruiría a una familia, el matrimonio sigue comportándose como si nada hubiera pasado. Claro, se entiende que se debe priorizar la seguridad de tu hija si un monstruo sobrenatural la persigue, pero una cosa no está narrativamente peleada con la otra.

Tampoco ayuda que se utilice demasiado tiempo en pantalla para presentar supuestas soluciones que no llevan a nada, más que a efectivas set pieces que lucen más de lo que asustan. Aunque, en defensa de esta producción, una vez que podemos ver a la criatura en su forma original, no pierde mucho de su impacto, a diferencia de otras películas donde, apenas aparece, se pierde el efecto.

Entonces, dejando en claro que el guion no es, ni de lejos, la mejor carta para defender esta debacle, nos queda el reparto como única esperanza de salvación, si es que esto se puede salvar. Primero está mi adorada Chastain, quien, después de todo, es el imán para atraer público. Su doble papel como villana sobrenatural y persona terrible (aunque comprensible hasta cierto punto) es, por mucho, uno de los puntos altos de la cinta. Tristemente para ella, muchas de sus mejores escenas, las que deberían generar terror, fueron mostradas en el tráiler mismo, dejando solo un par para defenderse. Aun así, sería muy raro que su trabajo fuera deplorable, aunque para nada estamos ante una de sus mejores interpretaciones.

Eso nos deja a la pequeña Arabella Olivia Clark, quien es en realidad el alma de la película y desempeña su papel de la manera más eficiente que la endeble escritura y la dudosa dirección le permitieron. En determinado momento, es ella la voz de la razón, la que toma las decisiones más congruentes a pesar de ser la víctima y presa de la presencia que la persigue. La niña siempre está en su punto, por lo que se agradece su presencia en medio de este naufragio.

El resto del reparto, padre incluido, no aporta mucho o no logra lucir en comparación con ambas protagonistas, ya que solo están ahí para lanzar un par de frases que pretenden ser profundas, pero que, incluso cuando se trata de una conversación con la abuela materna que en teoría debería tener mucho más poder, terminan siendo como gritarle al viento o escribir en X cuando tienes menos de cien seguidores, es decir, palabras vacías que no llegan a ningún punto.

La película, al final, cae víctima de sus propias pretensiones porque, sin ser terror elevado, es evidente que trata de dar un mensaje sobre la importancia de la familia, pero, sobre todo, de cómo caer víctima de los convencionalismos sociales y de lo que “se debe hacer con nuestra vida” puede carcomerte por dentro al grado de volverte una persona vacía que sobrevive el día a día como un invitado a su propia vida. Pero ninguno de estos mensajes llega a buen puerto y terminan desdibujándose entre el sinsentido de las acciones de los personajes. Esto posiblemente se deba a la extraña elección del guionista, ya que este es apenas su primer trabajo fuera de la escritura de cinco episodios de la enorme serie Succession, de HBO, donde trabajaba en conjunto con otros escritores. Tal vez, en otras manos, la historia pudo dar para más.

Other Mommy ha fallado, triste para la actriz, pero solo lo ha hecho ante la crítica, ya que, repitiendo el caso de Verity unas semanas antes, a pesar de los desastrosos comentarios, ha resultado solvente en taquilla. Algo bueno al final del día, pero el segundo fin de semana dictará la sentencia definitiva. No es la peor del año, pero para nada está cerca de ser una buena película. Esperemos que Jessica Chastain levante cabeza, ya que, salvo un par de cintas independientes que vimos tres personas, desde que ganó el Óscar parece que no da una con sus elecciones de proyectos.

Si esta semana piensan ver una película, sin dudarlo les puedo decir que corran a ver esa historia sobre la copia de una madre que quiere arrancarle a su hija, es decir, Coraline.

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