{"id":7906,"date":"2026-05-10T01:14:10","date_gmt":"2026-05-10T01:14:10","guid":{"rendered":"https:\/\/lavereda.com.mx\/?p=7906"},"modified":"2026-05-10T01:15:18","modified_gmt":"2026-05-10T01:15:18","slug":"10-de-mayo-las-otras-flores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2026\/05\/10\/10-de-mayo-las-otras-flores\/","title":{"rendered":"10 de mayo: las otras flores"},"content":{"rendered":"\n<p>Cada a\u00f1o, el mes de mayo llega cubierto de anuncios color rosa, promociones para restaurantes, perfumes en descuento y arreglos florales que prometen resumir el amor en un ramo. Las redes sociales se llenan de fotograf\u00edas familiares, de poemas para mam\u00e1, de frases repetidas hasta el cansancio: \u201cgracias por darme la vida\u201d, \u201clas madres lo pueden todo\u201d, \u201cel amor m\u00e1s puro\u201d. En M\u00e9xico, el D\u00eda de las Madres es casi una instituci\u00f3n emocional. Un ritual colectivo donde se celebra la figura materna desde la ternura, el sacrificio y la entrega absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay otro pa\u00eds que existe al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno donde las madres no reciben flores. Donde no esperan desayunos sorpresa ni festivales escolares. Uno donde el calendario no trae celebraci\u00f3n, sino una fecha que vuelve a abrir la herida. Mientras muchas familias se re\u00fanen alrededor de una mesa, otras mujeres salen al desierto con una pala en la mano y una fotograf\u00eda entre los dedos. Caminan bajo el sol buscando huesos, prendas enterradas, fragmentos m\u00ednimos que puedan devolverles una respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, tambi\u00e9n hay madres que festejan el 10 de mayo buscando fosas clandestinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 en eso mientras le\u00eda Ra\u00edz que no desaparece de Alma Delia Murillo. No pude terminar el libro sin sentir un nudo en la garganta. Hay libros que entretienen, otros que acompa\u00f1an y otros que atraviesan. Este pertenece a los \u00faltimos. No utiliza grandes artificios literarios, es porque pone el cuerpo sobre una de las heridas m\u00e1s profundas y dolorosas del pa\u00eds: la desaparici\u00f3n de personas y la lucha de quienes se niegan a dejar que sus hijos sean reducidos a una cifra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"355\" height=\"563\" src=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512511.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7909\" srcset=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512511.jpg 355w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512511-189x300.jpg 189w\" sizes=\"(max-width: 355px) 100vw, 355px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El libro retrata el universo de las madres buscadoras desde un lugar profundamente humano. No son hero\u00ednas idealizadas ni s\u00edmbolos abstractos del dolor. Son mujeres reales: cansadas, furiosas, agotadas, persistentes. Mujeres que aprendieron a leer la tierra porque las instituciones les fallaron. Mujeres que dejaron de esperar sentadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hay algo profundamente brutal en eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en M\u00e9xico la maternidad suele representarse desde la imagen de la protecci\u00f3n dom\u00e9stica, la madre que cuida, que cocina, que abraza. Pero las madres buscadoras rompieron esa imagen tradicional. Ellas transformaron el duelo en movimiento. Ya no solo sostienen hogares; ahora recorren brechas, revisan terrenos bald\u00edos, organizan brigadas, aprenden t\u00e9rminos forenses, cargan varillas, detectan olores de muerte bajo el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>El pa\u00eds las oblig\u00f3 a convertirse en investigadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo casi imposible de comprender para quien nunca ha atravesado una desaparici\u00f3n: el duelo suspendido. Cuando alguien muere, incluso dentro del dolor existe una certeza. La ausencia tiene una explicaci\u00f3n concreta. Pero las familias de personas desaparecidas viven atrapadas en otra dimensi\u00f3n del sufrimiento. No saben si sus hijos tienen hambre, fr\u00edo, miedo o si siguen vivos. No saben d\u00f3nde llorarlos. No tienen un cuerpo al cual despedir.<\/p>\n\n\n\n<p>La desaparici\u00f3n convierte el tiempo en una herida interminable.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso \u201cRa\u00edz que no desaparece\u201d deja una sensaci\u00f3n tan inc\u00f3moda. Porque no permite mirar hacia otro lado. Porque obliga a reconocer que las madres buscadoras existen debido a un vac\u00edo institucional gigantesco. En un pa\u00eds donde las autoridades muchas veces abandonan las investigaciones, son ellas quienes terminan haciendo el trabajo que le corresponder\u00eda al Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aun as\u00ed, el discurso oficial insiste en romantizar a las madres. Las llama \u201cvalientes\u201d, \u201cejemplo de amor\u201d, \u201cmujeres incansables\u201d. Pero pocas veces se habla de la violencia estructural que las llev\u00f3 hasta ah\u00ed. Hay algo perverso en celebrar su fuerza sin cuestionar el horror que las oblig\u00f3 a desarrollarla.<\/p>\n\n\n\n<p>No deber\u00edan ser fuertes de esta manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna madre tendr\u00eda que aprender a distinguir restos humanos en medio del desierto.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" data-id=\"7908\" src=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512499-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7908\" srcset=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512499-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512499-300x200.jpg 300w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512499-768x511.jpg 768w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512499.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" data-id=\"7910\" src=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512548-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7910\" srcset=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512548-768x1024.jpg 768w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512548-225x300.jpg 225w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512548-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/lavereda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/1000512548.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><em>Fotos: Silvia Ortiz, madre de Fanny S\u00e1nchez Viesca\u00a0junto a su esposo Oscar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras avanzaba en la lectura, pens\u00e9 constantemente en el norte del pa\u00eds. En los paisajes \u00e1ridos de Coahuila, donde el viento arrastra tierra y silencio. Pens\u00e9 en c\u00f3mo el desierto, que tantas veces aparece en la literatura como s\u00edmbolo de inmensidad o belleza, se ha convertido tambi\u00e9n en archivo del horror. Debajo de esa tierra hay nombres, historias interrumpidas, vidas arrancadas de golpe.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, aun as\u00ed, las madres siguen camin\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 porque el amor tambi\u00e9n puede tomar la forma de una b\u00fasqueda desesperada. Quiz\u00e1 porque la maternidad no termina con la ausencia. Quiz\u00e1 porque hay v\u00ednculos que se niegan a desaparecer incluso cuando todo alrededor insiste en borrarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es lo que m\u00e1s me golpe\u00f3 del libro de Alma Delia Murillo: entender que las madres buscadoras sostienen la memoria de este pa\u00eds. Frente a una sociedad que muchas veces normaliza la violencia o se acostumbra a las cifras, ellas siguen pronunciando los nombres. Siguen pegando fichas de b\u00fasqueda en postes, siguen marchando, siguen excavando la tierra con la esperanza terrible de encontrar algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque ese \u201calgo\u201d sea un hueso.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9xico ha aprendido a convivir peligrosamente con el horror. Las noticias sobre desapariciones aparecen todos los d\u00edas y, aun as\u00ed, la vida contin\u00faa. Vamos al trabajo, hacemos filas en el supermercado, publicamos fotograf\u00edas felices en redes sociales. El problema no es solo la violencia; tambi\u00e9n es la costumbre. La forma en que el dolor ajeno se vuelve paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso libros como \u201cRa\u00edz que no desaparece\u201d son necesarios. Porque rompen la indiferencia. Porque obligan a detenerse. Porque nos recuerdan que detr\u00e1s de cada ficha de b\u00fasqueda existe una familia entera viviendo en ruinas emocionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1 tambi\u00e9n porque muestran algo que incomoda profundamente: las madres buscadoras no esperan salvadores. Aprendieron a organizarse entre ellas. Se acompa\u00f1an, se ense\u00f1an, se sostienen. En medio de la devastaci\u00f3n construyeron comunidad. Una comunidad nacida del dolor, s\u00ed, pero tambi\u00e9n de la resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este 10 de mayo habr\u00e1 flores en muchas mesas. Habr\u00e1 serenatas, fotograf\u00edas antiguas y mensajes amorosos. Pero tambi\u00e9n habr\u00e1 madres caminando bajo el sol, removiendo tierra con las manos, esperando encontrar una se\u00f1al m\u00ednima de quienes les fueron arrebatados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar en ellas cambia por completo el sentido de esta fecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez el D\u00eda de las Madres en M\u00e9xico tambi\u00e9n deber\u00eda ser un d\u00eda para mirar de frente esa ausencia colectiva que el pa\u00eds ha intentado esconder bajo discursos vac\u00edos. Tal vez deber\u00edamos preguntarnos qu\u00e9 significa realmente celebrar la maternidad en un territorio donde miles de mujeres buscan a sus hijos desaparecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque hay madres que no quieren regalos.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo quieren volver a abrazar a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este texto est\u00e1 dedicado a Silvia Ortiz, madre de Fanny S\u00e1nchez Viesca y quien es coordinadora del grupo V. I. D. A,&nbsp; y a todas las mujeres que han convertido el dolor en b\u00fasqueda, la ausencia en memoria y el amor en una forma de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada a\u00f1o, el mes de mayo llega cubierto de anuncios color rosa, promociones para restaurantes, perfumes en descuento y arreglos florales que prometen resumir el amor en un ramo. 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