{"id":4069,"date":"2022-08-21T15:55:21","date_gmt":"2022-08-21T15:55:21","guid":{"rendered":"http:\/\/lavereda.com.mx\/?p=4069"},"modified":"2022-08-21T15:55:59","modified_gmt":"2022-08-21T15:55:59","slug":"lo-que-no-hacemos-consciente-se-manifiesta-en-nuestra-vida-como-destino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2022\/08\/21\/lo-que-no-hacemos-consciente-se-manifiesta-en-nuestra-vida-como-destino\/","title":{"rendered":"Lo que no hacemos consciente se manifiesta en nuestra vida como destino"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>(Rese\u00f1a del libro&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil)<\/em><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil<\/em>, nos adentramos a un relato a medio camino entre la f\u00e1bula y el realismo m\u00e1gico, pero tambi\u00e9n cargada de filosof\u00eda, metaf\u00edsica y una profunda espiritualidad, entendida esta \u00faltima m\u00e1s como un concepto humanista, de esa constante b\u00fasqueda del conocimiento universal para conseguir la trascendencia y el sentido de la existencia. Su autor, Edmundo Delgado, define ir\u00f3nicamente a su cosmovisi\u00f3n como un&nbsp;<em>t\u00f3tum revol\u00fatum<\/em>, un collage de diferentes tradiciones y escuelas de pensamiento que acompa\u00f1an al hombre desde sus or\u00edgenes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, en&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil&nbsp;<\/em>existen algunos rasgos de la teor\u00eda del monomito de Joseph Campbell, reconocido profesor especialista en mitolog\u00eda, religi\u00f3n comparada y autor de&nbsp;<em>El h\u00e9roe de las mil caras<\/em>, es decir, plantea la premisa de un personaje o protagonista que inicia su periplo hacia la iluminaci\u00f3n desde un mundo ordinario y que recibe un llamado para insertarse en un terreno desconocido, plagado de poderes y sucesos extra\u00f1os. Ese h\u00e9roe deber\u00e1 enfrentarse a una serie de pruebas y, si sobrevive al desaf\u00edo, obtendr\u00e1 un don que podr\u00e1 utilizar en beneficio de la humanidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los ejemplos del monomito o&nbsp;<em>el viaje del h\u00e9roe&nbsp;<\/em>pueden advertirse desde la antig\u00fcedad: Prometeo, Mois\u00e9s, Buda y por supuesto, Jesucristo. Aunque tambi\u00e9n es posible encontrar arquetipos en expresiones de la cultura pop contempor\u00e1nea: en John Ronald Reuel Tolkien, escritor, fil\u00f3logo y ling\u00fcista, autor de&nbsp;<em>El Se\u00f1or de los Anillos<\/em>,&nbsp;<em>El hobbit&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>El Silmarillion&nbsp;<\/em>y, obviamente, en toda la saga de&nbsp;<em>La guerra de las galaxias<\/em>, el universo creado por George Lucas. Ac\u00e1, en el cuento que nos ofrece el Arq. Delgado lo conoceremos como&nbsp;<em>El sue\u00f1o del guerrero<\/em>, en donde Cacaoaxil tendr\u00e1 una misi\u00f3n que cumplir con otras armas y en diferentes batallas, m\u00e1s emocionales que geogr\u00e1ficas; m\u00e1s cotidianas que \u00e9picas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, pienso en mi generaci\u00f3n y por supuesto con profunda autocr\u00edtica, y tambi\u00e9n en las actuales, los m\u00e1s j\u00f3venes \u2013alguna vez lo fui\u2013, empe\u00f1ados en cambiar el mundo por medio de confrontaciones globales, llenos de discursos, superioridad moral y un progresismo m\u00e1s teatral que real, olvid\u00e1ndonos de esas peque\u00f1as luchas internas y del d\u00eda a d\u00eda. Qu\u00e9 equivocados est\u00e1bamos: \u00e9ramos felices y no lo sab\u00edamos. Fuimos re afortunados y no nos dimos cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos, desde edades muy tempranas y con una infinita arrogancia, creemos estar en el lugar equivocado y se nos va el tiempo peleando contra nuestro entorno: con nuestros padres, hermanos, familia, parejas, maestros, compa\u00f1eros de trabajo o amigos, pensando que la vida est\u00e1 en otra parte o renegando del sitio en que nos toc\u00f3 nacer o vivir. Queremos salvar a las minor\u00edas raciales, sexuales o ideol\u00f3gicas en Nueva York, Berl\u00edn, Mosc\u00fa o Johannesburgo, pero no tenemos la m\u00ednima empat\u00eda con los inmigrantes centroamericanos o africanos que llegan a la ciudad o con los ind\u00edgenas que viven hacinados en la vecindad de nuestro barrio que apenas se asoma en medio de la gentrificaci\u00f3n de una falsa civilizaci\u00f3n, travestida de progreso, urbanismo y crecimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo suizo Carl Gustav Jung dec\u00eda que: \u201cLo que no hacemos consciente se manifiesta en nuestra vida como destino\u201d. Uno de los temas centrales de&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil&nbsp;<\/em>lo constituye el destino, personificado por El Se\u00f1or de Todos los Tiempos, una fuerza de la naturaleza que en ocasiones \u2013creemos\u2013 act\u00faa de forma dolorosa y despiadada sobre nosotros. Algunos lo llamar\u00edan&nbsp;<em>la mente universal<\/em>. Sin embargo, mediante el desarrollo de los pasajes ac\u00e1 narrados, llegamos a comprender que ese destino forma parte de ciclos y tiempos determinados, designios o reglas de la vida que tenemos la obligaci\u00f3n de afrontar con entereza, valor y fe para continuar con nuestra misi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para este prop\u00f3sito, entre las lecciones m\u00e1s importantes que nos ense\u00f1a la historia de Cacaoaxil es el poder del libre albedr\u00edo: cada individuo perfila su manera de vivir, de ser, de obrar y nadie m\u00e1s que \u00e9l es responsable de sus propios actos, pensamientos y consecuencias. Me vienen a la mente mi madre y mi padre, que me dieron educaci\u00f3n y las bases para hacerme responsable. Ahora que soy un adulto, lo entiendo, lo aprecio, lo valoro y lo agradezco m\u00e1s de lo que pude haberlo hecho cuando estaban vivos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por tr\u00e1gico que parezca, tal vez uno empieza a comprender o a encontrarle sentido a la vida despu\u00e9s de la muerte. Quiz\u00e1, as\u00ed como le ocurre a Cacaoaxil, uno se reconcilia con sus muertos en los sue\u00f1os, en eso que llaman&nbsp;<em>el m\u00e1s all\u00e1<\/em>, donde uno vuelve a abrazarlos, besarlos y decirles cu\u00e1nto los extra\u00f1as, aunque sea por un instante en busca de esa anhelada paz. Recordar sus miradas, su voz, su olor, su esencia, su alma, su amor, pero tambi\u00e9n sentirlos en ese \u00e1rbol que tanto cuidaron en el patio de la casa, en esas canciones que tanto les gustaban o en frases, man\u00edas o actitudes que heredamos de ellos. En todo eso est\u00e1n presentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa muerte no existe, la gente s\u00f3lo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme siempre estar\u00e9 contigo\u201d, dice la escritora chilena Isabel Allende en su novela&nbsp;<em>Eva Luna<\/em>. Eso mismo nos muestran&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil<\/em>, que la muerte es en realidad un renacimiento, una transformaci\u00f3n a otro nivel de existencia en la que no necesitamos el cuerpo o los sentimientos del alma. Nuestros cuerpos son tierra y a ella regresan. Todos tenemos una misi\u00f3n que al realizarse libera nuestro esp\u00edritu y nos brinda el derecho a volver. De vuelta a la madre naturaleza. El retorno a la inocencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo sobre David Bowie, el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s Simon Critchley menciona la historia de Denise Riley, autora de&nbsp;<em>Time lived, without its&nbsp;<\/em>flow (<em>El tiempo vivido, sin su fluir<\/em>), una especie de cr\u00f3nica intermitente sobre los efectos de la muerte de su hijo. El libro ni siquiera es sobre la tristeza o el proceso de duelo con una serie de pasos concretos: \u201cRiley dice que el muerto nos sujeta al instante presente en el que estamos insertos. Nos quedamos en el presente y no avanzamos. Decir&nbsp;<em>carpe diem&nbsp;<\/em>(atrapa el d\u00eda) es un sinsentido, porque no hay d\u00eda que atrapar. El tiempo nos ha atrapado a nosotros. Y este sentimiento tan f\u00edsico de que el tiempo ha dejado de correr no se vive con temor o temblor, sino con lo que Riley llama una \u2018simplicidad cristalina\u2019. Antes de una p\u00e9rdida, nos limitamos a dejarnos llevar por el tiempo, sin percibir apenas su movimiento; lo inhalamos y exhalamos. Y entonces la muerte entra en nuestro mundo y el tiempo se detiene\u201d. Ac\u00e1 una vez m\u00e1s aparece Jung: lo que no hacemos consciente se manifiesta en nuestra vida como destino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes que nos regala este cuento entra\u00f1able, nos describen paisajes id\u00edlicos en los que caminos, llanos y barrancos sirven de escenario de una cultura del trabajo que parece lejana o bien, nos dibuja oficios que poco a poco parecen extinguirse en medio del progreso, como es el caso del propio Cacaoaxil, dedicado a la recolecci\u00f3n y venta de le\u00f1a para el pueblo, una actividad crucial para el ciclo comunitario. Una vez m\u00e1s \u2013y perd\u00f3n por la autorreferencia\u2013, pienso en mi padre. Toda su vida dedicada a la imprenta, a la tipograf\u00eda y las artes gr\u00e1ficas. Una manera de entender y de ganarse la vida que hered\u00f3 de su padre y su abuelo. Sin duda, mi pasi\u00f3n por las letras, el lenguaje, los s\u00edmbolos y los rituales se inocul\u00f3 en m\u00ed desde ni\u00f1o en ese taller en el que aprend\u00ed a jugar y despu\u00e9s, a trabajar. En la actualidad, el oficio de impresor, al menos de la forma en que me fue inculcado, no existe m\u00e1s o est\u00e1 por desaparecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de&nbsp;<\/em><em>Cacaoaxil&nbsp;<\/em>tambi\u00e9n est\u00e1 presente la idea nietzscheana del eterno retorno, una concepci\u00f3n filos\u00f3fica que plantea la ca\u00edda del mundo tal como lo conocemos para ser reconstruido en uno nuevo que llegar\u00e1 a la perfecci\u00f3n. En este caso, Edmundo Delgado apuesta por un p\u00f3ker que sustente ese renacimiento espiritual: fuerza, sabidur\u00eda, pureza y amor. La fantas\u00eda permanente de un mejor futuro: una nueva raza que comienza desde el principio. Nuestro h\u00e9roe simboliza esto mismo: el \u00faltimo y el principio de forma simult\u00e1nea. El tiempo infinito. El dolor no existe. El tiempo no existe. Todo es evoluci\u00f3n, trascendencia y eternidad. La muerte no existe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor argentino Mart\u00edn Caparr\u00f3s dice en su novela dist\u00f3pica&nbsp;<em>Sinf\u00edn<\/em>: \u201c\u00bfY qu\u00e9 mejor futuro que el que nunca puede comprobarse? Durante siglos \u2013y sobre todo desde el principio de la modernidad\u2013 los hombres disimularon su terror de morirse arguyendo que les dol\u00eda perderse los tiempos por venir por una curiosidad por el futuro. Un poeta menor lleg\u00f3 a decir por ah\u00ed que \u2018no hay mayor nostalgia que la del tiempo que todav\u00eda no fue \u2013y que nunca ver\u00e1s\u2019. \u00bfY qu\u00e9 peor futuro, qu\u00e9 futuro m\u00e1s s\u00f3lido, que el que est\u00e1 hecho con pasado?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil&nbsp;<\/em>nos recuerdan que nada del pasado tiene remedio. No tenemos otra opci\u00f3n m\u00e1s que aceptar nuestro destino con valent\u00eda y entereza para empezar a construir un futuro. El pasado no se puede modificar. En todo caso, enfoquemos nuestra energ\u00eda en la b\u00fasqueda de uno mismo, de nuestra propia identidad. Si es necesario, morir varias veces para renacer, empezar de nuevo. En estos tiempos de simulaci\u00f3n y correcci\u00f3n pol\u00edtica: ser uno mismo, sin importar lo que digan los dem\u00e1s, pensar diferente, cometer nuestros propios errores, hacer lo mejor con mente y coraz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Kodama, la viuda de Jorge Luis Borges, declar\u00f3 alguna vez que eso que ahora llaman correcci\u00f3n pol\u00edtica no es m\u00e1s que hipocres\u00eda. Es muy conocida la an\u00e9cdota del momento exacto en que Borges se enamor\u00f3 de Kodama: cuando ella le dijo que \u2018Europa ten\u00eda lo que se merec\u00eda\u2019. \u00c9l, al pedir una explicaci\u00f3n de tal afirmaci\u00f3n, recibi\u00f3 por respuesta lo siguiente:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00ed, claro, usted me dijo: \u2018Europa ten\u00eda el Pante\u00f3n griego, los dioses se amaban, se odiaban, ten\u00edan hijos con mortales. Y los fieles rezaban de pie a sus dioses, y ten\u00edan la raz\u00f3n. Todo eso lo abandonaron para abrazar una fe que hablaba por par\u00e1bolas, con met\u00e1foras, cuyo primer mandamiento dice que no tendr\u00e1s otro Dios m\u00e1s que a m\u00ed. Eso es visto por las sociedades civiles entonces, que unen Iglesia y Estado, y tenemos las tiran\u00edas que hay\u2019\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, Borges, asombrado le dice: \u201cUsted no pudo haber le\u00eddo a Nietzsche\u201d. Mar\u00eda Kodama no ten\u00eda ni idea de qui\u00e9n era. Acto seguido, el genial ciego de Palermo le dice: \u201ces un fil\u00f3sofo, y usted acaba de decirme en precisas y contadas palabras lo que Nietzsche necesita un volumen para explicar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el lenguaje es otro de los t\u00f3picos que m\u00e1s me conmovi\u00f3 de&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil<\/em>. La voz que el autor logr\u00f3 definir, aunado al trabajo de edici\u00f3n es asombrosa por no decir tit\u00e1nica. En este aspecto en particular, no tengo m\u00e1s que reconocer el enorme cuidado de Mariana Ram\u00edrez Estrada y su Laboratorio Cultural. Desde la primera p\u00e1gina, el sonido de las palabras y la historia, por obvias razones, me remiti\u00f3 a la pel\u00edcula&nbsp;<em>Macario<\/em>, un cl\u00e1sico del cine mexicano protagonizada por Ignacio L\u00f3pez Tarso, basada en la obra de Bruno Traven. Pero tambi\u00e9n, en lo personal, se gest\u00f3 un vaso comunicante con dos libros referenciales para entender el constructo ling\u00fc\u00edstico de nuestra identidad:&nbsp;<em>Nahuatlismos en el habla de La Laguna<\/em>, de Francisco Emilio de los R\u00edos, y&nbsp;<em>Jales sobre habla lagunera<\/em>, de Sa\u00fal Rosales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El primero nos recuerda que con la extinci\u00f3n de una lengua se pierden un mont\u00f3n de las caracter\u00edsticas esenciales de un pueblo, su identidad se deteriora y de forma gradual caemos en una abrumadora monoton\u00eda. El antrop\u00f3logo nacido en Viesca afirma que en ocasiones el devenir hist\u00f3rico no siempre se dirige por el sendero del progreso espiritual, filos\u00f3ficamente hablando. Y se pregunta en cu\u00e1ntas ocasiones se mutilaron o exterminaron estructuras sociales valiosas que funcionaban como un v\u00ednculo de cohesi\u00f3n social, para instalar incertidumbre, angustia y desesperanza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el segundo nos dice que si un rasgo cultural \u2013un vocablo\u2013 es desplazado por otro, nos encontramos frente a una modificaci\u00f3n hist\u00f3rica y, a la vez, evidencia una cierta supremac\u00eda hegem\u00f3nica. El prol\u00edfico literato torreonense, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, maestro universitario y formador de incontables generaciones de escritores, sostiene que esto puede ser s\u00edntoma, augurio o prefiguraci\u00f3n de una subyugaci\u00f3n m\u00e1s generalizada y profunda. As\u00ed, un nuevo tipo de conciencia empieza a ser emplazado cuando los vocablos aut\u00f3ctonos son desplazados; se modifica un fragmento de identidad, autonom\u00eda y autodeterminaci\u00f3n que posibilita la propia valoraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, en lo m\u00e1s profundo del alma y el coraz\u00f3n de Edmundo Delgado existe una nostalgia hacia el pasado. No s\u00e9 si dir\u00e9 una barbaridad, pero al observar el Edificio Olivetti \u2013obra dise\u00f1ada por nuestro cuentista, ubicada en la avenida Morelos entre las calles Blanco y Falc\u00f3n\u2013, me parece ver ciertas reminiscencias de alg\u00fan castillo o fortaleza medieval. Aunque tal vez son alucinaciones m\u00edas. La historia que nos comparte con&nbsp;<em>Los sue\u00f1os de Cacaoaxil&nbsp;<\/em>es parte de su geograf\u00eda emocional. Los sue\u00f1os, seg\u00fan Carl Jung, nos traen mensajes que provienen del inconsciente que est\u00e1n conectados a todo lo que existe y son parte fundamental para nuestro crecimiento y trascendencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, arquitecto, para concluir mi participaci\u00f3n de esta noche, desde esta trinchera, te felicito por este proyecto profundamente personal y te invito a utilizar tu nombre completo. (<em>En<\/em>&nbsp;<em>tono<\/em>&nbsp;<em>porte\u00f1o<\/em>) Mir\u00e1 vos que podr\u00edas crear un alter ego: Marte Alem\u00e1n, suena re patriarcal, machirulo, milico y opresor. Ideal para estos tiempos de linchamiento medi\u00e1tico, arrepentimiento cultural y montajes sociopol\u00edticos. Despu\u00e9s, en tus entrevistas, los periodistas \u2013espero\u2013 te har\u00e1n ese tipo de preguntas pretenciosas del tipo: \u201cMaestro, \u00bfen d\u00f3nde termina Edmundo Delgado y empieza Marte Alem\u00e1n?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Teatro Alfonso Garibay \/ 26 de abril de 2022 \/ Torre\u00f3n, Coahuila, M\u00e9xico<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Rese\u00f1a del libro&nbsp;Los sue\u00f1os de Cacaoaxil) A trav\u00e9s de&nbsp;Los sue\u00f1os de Cacaoaxil, nos adentramos a un relato a medio camino entre la f\u00e1bula y el realismo m\u00e1gico, pero tambi\u00e9n cargada &hellip; <a href=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2022\/08\/21\/lo-que-no-hacemos-consciente-se-manifiesta-en-nuestra-vida-como-destino\/\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":4070,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-4069","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-letras-y-libros","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4069"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4069\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4072,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4069\/revisions\/4072"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}