{"id":370,"date":"2020-08-15T23:35:30","date_gmt":"2020-08-15T23:35:30","guid":{"rendered":"https:\/\/web.lavereda.com.mx\/?p=370"},"modified":"2020-08-15T23:35:30","modified_gmt":"2020-08-15T23:35:30","slug":"cuaderno-de-notas-pajaros-y-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2020\/08\/15\/cuaderno-de-notas-pajaros-y-poesia\/","title":{"rendered":"CUADERNO DE NOTAS: P\u00e1jaros y poes\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>Pocas veces me he detenido a observar los p\u00e1jaros. Me bastaba escucharlos o mirarlos de rama en rama o aguardando sobre interminables cables; tal vez en la infancia s\u00ed los observ\u00e9 con cierto detalle, cuando tuve en una jaula tres de los llamados carrancistas o p\u00e1jaros chileros, como tambi\u00e9n se les conoce. Pero la infancia borra los detalles, no a prop\u00f3sito, sino porque los d\u00edas pasan demasiado r\u00e1pido. Un d\u00eda tras otro, sus variaciones\/perturbaciones. Hubo tambi\u00e9n otro motivo que me impidi\u00f3 (como sucede ahora) mirarlos a detalle: la torpeza visual, mirar pero sin mirar; la mirada como enga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" id=\"system-readmore\"\/>\n\n\n\n<p>Colima es una regi\u00f3n de p\u00e1jaros y mi barrio tambi\u00e9n lo fue, all\u00e1, en Queser\u00eda. Frente a la casa paterna viv\u00eda un matrimonio, un hombre muy alto, una mujer chaparrita, de edad (para m\u00ed), muy avanzada. Los visitaba casi todos los d\u00edas y recuerdo mirar por largo tiempo la jaula inmensa. El canto habitaba ah\u00ed, en el pecho robusto de los jilgueros. Con el paso de los a\u00f1os los jilgueros callaron y la puerta de aquella casa cerr\u00f3 para siempre. M\u00e1s adelante, remodelados los pasillos, las habitaciones, aquella casa se convertir\u00eda en funeraria. Ah\u00ed despedimos a mi abuelo, a mi abuela, a mi t\u00eda; despedimos a Ra\u00fal, V\u00edctor, Juan, Elsa, Margarita, Roberta&#8230; El barrio se sec\u00f3 y todos partimos a otros rumbos, buscando la vida, no la muerte. Pero, como dije, los p\u00e1jaros eran una presencia m\u00e1s, casi sin detalles, s\u00f3lo el canto, el aleteo. Esta ceguera, porque s\u00f3lo puedo llamarla as\u00ed, me recuerda a la \u00abceguera\u00bb de Flaubert. Es ir\u00f3nica, por supuesto. Pese al inter\u00e9s del autor por el estudio en espec\u00edfico de la vida y la naturaleza, el p\u00e1jaro en su obra es de manera estricta elemento decorativo. No sucedi\u00f3 lo mismo con Guy de Maupassant. Fue el primer autor que los estudi\u00f3 a detalle y se concentr\u00f3 especialmente en el ruise\u00f1or. En palabras de Mariano Latorre contenidas en su libro&nbsp;<em>Memoria y otras confidencias<\/em>&nbsp;(1971) \u00abMaupassant [es] el primero que se detiene ante un p\u00e1jaro, el ruise\u00f1or, sobre todo, y estudia, como un m\u00fasico, la armon\u00eda de su canto y la influencia que ese canto tiene en los hombres\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda est\u00e1 llena de p\u00e1jaros; en la poes\u00eda mexicana, de todas especies, de todos colores, p\u00e1jaros fugaces, p\u00e1jaros ardientes. \u00abComo desbocados p\u00e1jaros\/ que se buscan el pico\/ lentamente a ciegas, \/nos sumergimos.\/&nbsp; T\u00fa, director de la orquesta,\/ me colocaste en pose de flamingo\/ y me dejaste quieta,\/ clavada en la humedad\/ candente,\/ con la estaca a media cruz\/ como se debe\u00bb escribe Ethel Krauze. Para Blanca Luz Pulido los p\u00e1jaros son medio de salvaci\u00f3n ante las barreras del individualismo, del odio, la dependencia y no correspondencia, esa libertad mal entendida. Bien lo dec\u00eda Antonio Machado, \u00abTened cuidado, que la libertad no est\u00e1 en poder decir lo que pensamos, sino est\u00e1 en poder pensar lo que decimos\u00bb. Luis Garc\u00eda Montero, director del Instituto Cervantes desde 2018, poeta y cr\u00edtico, retomando esta frase, agrega: \u00abLa poes\u00eda es una parte de la literatura que intenta mantener la conciencia, que intenta pensar mil veces lo que siente antes de decirlo\u00bb. Pero volvamos a los versos de Blanca Luz Pulido, los p\u00e1jaros como esa otra ventana, esa otra puerta, dif\u00edcil de abrir y, por ello, dif\u00edcil elevarnos: \u00abDespierto en un pa\u00eds de invisibles p\u00e1jaros\/ que tejen un baile entre las ramas\/ de los \u00e1rboles vecinos.\/\/ Sus voces dan alas a mis horas\/ mas s\u00f3lo encuentro, espiando entre las ramas,\/ fragmentos dispersos, grietas, huellas,\/ del mundo paralelo en que otras leyes\/ gobiernan su materia.\/\/ En medio de la altura\/ prendo estas l\u00edneas a sus ojos\/ para que me alcen de la tierra\u00bb. Los versos de Marcos D\u00e1vison, abren los sentidos: \u00abEl grito de un p\u00e1jaro arde al contacto con el aire.\/ Su voz inflamada es una brasa que vuela.\/ Los dardos de sus plumas dejan atr\u00e1s un humo de colores\/ paralelo al horizonte de p\u00e1rpados entreabiertos,\/ paso que reverbera en la sangre de la tarde\/ r\u00e1fagas de sonidos entintados\/ y baja escalones ocultos en busca de la noche.\/ El p\u00e1jaro atraviesa el pecho de una piedra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Hay p\u00e1jaros que van y vienen, otros que son el olvido: Leamos: \u00abMudo, era yo la respuesta para cu\u00e1l pregunta,\/ una puerta asombrada, abierta a todo el espacio\/ que pueda existir\/ y la memoria como el vuelo de un p\u00e1jaro hacia el olvido,\/ recorriendo pasillos veloces de luz y oscuridad,\/ hasta llegar a saber, ya sin memoria,\/ de d\u00f3nde vienen esos silbidos de tan todos los tiempos&#8230; \u00bb, escribe Ricardo Castillo; otros ser\u00e1n voces: \u00abTus miradas est\u00e1n all\u00e1, tus voces son p\u00e1jaros que retornan del mar de all\u00e1\u00bb (V\u00edctor Manuel Mendiola); otros m\u00e1s, esa ausencia de la que hablaba l\u00edneas arriba. Cierro este apartado con un poema en prosa de Jorge Esquinca: \u00abPasan ocho p\u00e1jaros, grandes. Tordos o zanates mientras el sol anaranjado ya se pone. Ocho p\u00e1jaros que yo quisiera nueve. Los cont\u00e9. Hace unos minutos parec\u00eda que iba a llover. Pero no, el viento se llev\u00f3 las nubes hacia el poniente y por debajo apareci\u00f3 el sol anaranjado, los p\u00e1jaros. Los cont\u00e9, son ocho y no como yo quisiera nueve, el N\u00famero. La naturaleza no simula. Suma, resta. Hace unos minutos parec\u00eda. Hace unos minutos mi madre estaba viva. A la resta habr\u00e1 que sumarle su ausencia. El sol se pone, qu\u00e9 resta. La noche es lo que resta. Tordos o zanates suman ocho y no como yo quisiera, nueve\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>a). Tengo en las manos un p\u00e1jaro. Es muy peque\u00f1o. Lo encontramos ah\u00ed, en la calle abrasadora. Est\u00e1 sudando y su respiraci\u00f3n fuera de control. Lo pongo en una jaula que hace muchos a\u00f1os fue hogar de dos aves; dos aves que se fueron con la vieja tormenta. Dejo en el comedero un pu\u00f1ado de semillas; en el otro, agua dulce. No come, no bebe. Lo tomo con la mano izquierda; la derecha, lo alimenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>b) Mis dos gatas est\u00e1n enloquecidas. Rondan la jaula de P\u00e1jaro. Se les ha quitado la modorra del d\u00eda, est\u00e1n curiosas, \u00e1giles. P\u00e1jaro no podr\u00e1 quedarse en la mesa, es muy peligroso. O dejamos a las gatas encerradas o dejamos a P\u00e1jaro all\u00e1, muy cerca del techo. Elegimos la segunda opci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>c). Escucho por primera vez el canto de P\u00e1jaro. Se agita en la jaula, se agita en mi mano. Ahora no quiere que lo alimente, \u00e9l toma las semillas y las traga r\u00e1pido. A lo largo del d\u00eda hablamos, P\u00e1jaro, mis gatas y yo. Es como si nuestra \u00bfboca? tuviera alas. Aunque no vivamos dentro de una jaula, lo hacemos. No son barrotes, sino muros pintados a nuestro gusto; ventanas, puertas, que podemos abrir moment\u00e1neamente para decir que tenemos el control de la existencia. Y m\u00e1s all\u00e1 otros muros, la redefinici\u00f3n de \u00e9stos cuando hablamos de fronteras f\u00edsicas, estados, naciones. \u00bfIdentidad nacional? \u00bfSoberan\u00eda pol\u00edtica? Muros-diques; muros-muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>d) \u00abAprend\u00ed muy tarde a amar a los p\u00e1jaros\/ lo lamento un poco\/ pero ahora todo se arregl\u00f3\/ hemos llegado a un acuerdo\/ ellos no se ocupan de m\u00ed\/ yo no me ocupo de ellos\/ yo los miro\/ los dejo hacer\u00bb, dice un poema de Jacques Pr\u00e9vert. \u00bfEscuchas, P\u00e1jaro? No partas a\u00fan. H\u00e1blame del cielo, de la tierra; h\u00e1blame de los presagios. P\u00e1jaro, \u00bfqu\u00e9 puedes decirme de la memoria de los atardeceres, qu\u00e9 de la memoria de otros p\u00e1jaros? \u00bfQu\u00e9 puedes decirme de las sombras, las contradicciones? P\u00e1jaro, h\u00e1blame de la arboleda, de la lluvia y de los patios de la infancia. P\u00e1jaro, P\u00e1jaro \u00bfes tan f\u00e1cil disolverse en el horizonte? O \u00bfes el horizonte disuelto en el vuelo, sus \u00e1ngulos difusos en alas oscuras? \u00bfEs as\u00ed el amor? P\u00e1jaro, mi mano es la ausencia quem\u00e1ndome.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ferviente defensor de la nueva teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de las especies de Darwin, anunciada en 1859, Huxley tambi\u00e9n cre\u00eda que deb\u00eda existir un antepasado com\u00fan para todas las especies vivas, y pensaba que los p\u00e1jaros modernos podr\u00edan haber estado emparentados con los dinosaurios.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hallazgo especialmente importante pareci\u00f3 dar la raz\u00f3n a Huxley. En 1861, se encontraba en una cantera alemana un f\u00f3sil de una criatura que fue bautizada como Archaeopteryx lithographica (Urvogel, o \u201cprimer p\u00e1jaro\u201d). Se trataba del fragmento de un esqueleto en el que se apreciaban se\u00f1ales de la presencia de alas con plumas. Una vez fechado el f\u00f3sil, se determin\u00f3 que pertenec\u00eda al Jur\u00e1sico superior, hace unos 150 millones de a\u00f1os. El animal habr\u00eda tenido un tama\u00f1o de no m\u00e1s de 50 cm, similar al de los cuervos modernos. [Noticias de la ciencia, URL acortada: https:\/\/bit.ly\/2DByJBT]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocas veces me he detenido a observar los p\u00e1jaros. 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