{"id":3615,"date":"2022-05-10T01:58:31","date_gmt":"2022-05-10T01:58:31","guid":{"rendered":"http:\/\/lavereda.com.mx\/?p=3615"},"modified":"2022-05-10T01:58:32","modified_gmt":"2022-05-10T01:58:32","slug":"los-riesgos-del-ocio-39","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2022\/05\/10\/los-riesgos-del-ocio-39\/","title":{"rendered":"Los riesgos del ocio"},"content":{"rendered":"\n<p>Finalmente despu\u00e9s de casi cincuenta a\u00f1os he logrado reconciliarme con el d\u00eda de la madre. Ha sido un largo padecer. Una fecha que desde ni\u00f1a representaba algo absurdo, inexistente; un d\u00eda m\u00e1s quim\u00e9rico que la falsa tortuga de Alicia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me costaba conciliar los poemas (recitaciones ser\u00eda la palabra m\u00e1s adecuada) que ten\u00edamos que padecer todos ese d\u00eda en el festival, las palabras de las monjas o del director (dependiendo de la escuela en turno), las manualidades in\u00fatiles o feas que se hac\u00edan como regalo, los adjetivos saliendo sin control de las hip\u00f3critas gargantas llorosas de los maestros de ceremonias. Lo \u00fanico que disfrutaba era bailar, porque ese d\u00eda hab\u00eda bailable, pero lo confieso, nunca lo hice pensando en mi \u201cmamita querida\u201d, sino en mi propio placer de estar en un escenario.<\/p>\n\n\n\n<p>Ve\u00eda a mi mam\u00e1, con sue\u00f1os, pensamientos propios e ideas que&nbsp;&nbsp;no me cuadraban con la imagen de las cabecitas blancas, las madres sacrificadas, las mujeres oscuras y ocultas merecedoras de tantos homenajes sombr\u00edos que ofrec\u00eda (hasta la fecha) la publicidad, los municipios, las escuelas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s me convert\u00ed en madre, sin desearlo, en medio de la violencia, y lo \u00fanico que quise fue escapar sin atreverme a dejar a esos peque\u00f1os, sabiendo que si lo hac\u00eda tendr\u00edan carencias de muchos tipos. Y entonces comenz\u00f3 a deprimirme el diez de mayo. La fecha se acercaba y yo me pon\u00eda en un estado catat\u00f3nico: sonrisa forzada, movimiento en autom\u00e1tico, sab\u00eda que no merec\u00eda nada porque no era la madre amorosa, rosa, brillante que todo mundo espera seas.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n vinieron los a\u00f1os de reconstrucci\u00f3n. Cuando pude convertirme en mam\u00e1 soltera, la que iba y ven\u00eda, la que no estaba en casa, la que no pod\u00eda ir a los festivales del d\u00eda de la madre porque estaba cuidando ni\u00f1os ajenos (fui maestra), la que se perdi\u00f3 infinidad de cosas sin desearlo, la que no se atrevi\u00f3 a mucho para no perder la poca seguridad econ\u00f3mica que ten\u00eda, la que un d\u00eda se dio cuenta que ya estaban grandes y no hab\u00eda pasado vacaciones con ellos, ni en realidad nada. Llegaron los a\u00f1os de reproches, de olvidos, de negaciones por parte de esos adolescentes extra\u00f1os que se fueron a buscar lo que esta madre proveedora no les dio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que un buen d\u00eda, sola en mi casa, me di cuenta de que finalmente la maternidad no es como la pintan. La maternidad es un asunto particular, y cada una de nosotras la ejerce como mejor puede; lo mejor que podemos hacer es deshacernos de lo que sobre ella han inventado los hombres (que nunca ser\u00e1n madres) y esa necesidad que tienen de la madre perfecta que, seamos sinceros, nos da m\u00e1s flojera que otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda, me serv\u00ed una copa de vino, (que compro ya sin ninguna culpa) y brind\u00e9 por la madre chingona que fui. Una que no va a pedir disculpas por nada. Una que no espera retribuci\u00f3n. Una que aprendi\u00f3 que la maternidad no debe ser de ninguna manera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Finalmente despu\u00e9s de casi cincuenta a\u00f1os he logrado reconciliarme con el d\u00eda de la madre. Ha sido un largo padecer. 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