{"id":3343,"date":"2022-03-17T03:26:38","date_gmt":"2022-03-17T03:26:38","guid":{"rendered":"http:\/\/lavereda.com.mx\/?p=3343"},"modified":"2022-03-17T03:26:40","modified_gmt":"2022-03-17T03:26:40","slug":"los-riesgos-del-ocio-35","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2022\/03\/17\/los-riesgos-del-ocio-35\/","title":{"rendered":"Los riesgos del ocio"},"content":{"rendered":"\n<p>Antes me gustaban los gatos. Ya no. As\u00ed de simple es la cosa. Antes incluso ten\u00eda un gato. Feo, pardo, ni negro ni gris, as\u00ed tal cual: pardo. Su pelaje siempre erizado, despeinado igual que su due\u00f1a que en ese entonces era una adolescente entrando ya a la primera juventud. El nombre que le di cuando lo baj\u00e9 del limonero del patio trasero de casa de mi mam\u00e1, peque\u00f1\u00edsimo, todo sucio, salvaje, miedoso y gre\u00f1udo, deriv\u00f3 en una serie de mimos que terminaron llam\u00e1ndolo&nbsp;<em>Pibi.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En mi diario, el que me quemaron, ten\u00eda varias historias cuyos protagonistas o inicios o tema eran esos encuentros que de pronto ten\u00eda con felinos: bajando del cami\u00f3n en la noche que regresaba del teatro, camino al ensayo en las calles de Torre\u00f3n, en la plazuela cuando me sentaba a leer, y un largo etc\u00e9tera de historias er\u00f3ticas, simp\u00e1ticas, fant\u00e1sticas o simples relatos de hechos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, como pueden ver, me gustaban los gatos. Ya no.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo que quem\u00f3 mi diario amaba a los gatos. Todav\u00eda los ama. Su amor por ellos termin\u00f3 con el m\u00edo cuando me di cuenta que para \u00e9l no era ning\u00fan inconveniente sacar el billete y hacer el gasto en la comida, fuera pollo o croquetas, para el gato; eso lo hac\u00eda inmensamente feliz y realizado;&nbsp;&nbsp;pero lo pensaba mucho, incluso muchas veces no hizo el mismo gesto (no hay dinero) cuando se trataba de gastar en los tenis de los ni\u00f1os, la leche, los cuadernos, el doctor, pa\u00f1ales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A veces veo esos&nbsp;&nbsp;comentarios en Facebook cuya imagen pretende hacernos creer que lo mejor de la vida es tener una casa llena de libros y de gatos. Yo ya tuve eso: gatos y libros amontonados por doquier en una casa prestada; con poes\u00eda le\u00edda en voz alta y la consigna de sentarte a escuchar atenta sin cocinar ni atender beb\u00e9s, so pena de ley de hielo; con una m\u00e1quina de escribir m\u00e1s cuidada que la ropa limpia donde \u00e9l siempre dejaba se acostaran sus animales, so pena de furia si yo los sacaba de ah\u00ed; con peri\u00f3dicos m\u00e1s respetados que el dormir del beb\u00e9 o de la madre reci\u00e9n parida; con revistas que no se pod\u00edan echar a la basura ni cuando se supo que el moho era lo que le causaba alergia al beb\u00e9.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es queridos todos, ya tuve las tardes de lluvia (que se volvi\u00f3 monz\u00f3n), con el caf\u00e9 en la mano ( para aguantar el hambre), cientos de libros a mi alrededor (sin dejar espacio para nada m\u00e1s), mientras contemplaba a trav\u00e9s de la ventana deseando que todo terminara, que llegara el calor, que hubiera comida en el refrigerador o en la alacena, que se secara la ropa del beb\u00e9 o por lo menos que terminara el fr\u00edo para tenerlo desnudo un rato, que creciera para poder irme a trabajar porque al parecer, al poeta, le faltaban los cojones para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gatos se convirtieron en objetos desechables al igual que los libros. He vendido tres bibliotecas desde que soy madre; lo cual es esperanzador para ustedes \u00bfya ven que f\u00e1cil se puede uno hacer y deshacer de objetos? Libros que se convirtieron en comida, vestido, agua, luz, pi\u00f1atas, doctor y un largo etc\u00e9tera que requieren los hijos de los llamados poetas en pie de lucha que prefieren pensar en c\u00f3mo viajar a Chiapas a apoyar la resistencia, en lugar aceptar empleos (\u00bfc\u00f3mo crees que voy a vender hamburguesas yo?, tengo un t\u00edtulo universitario) que puedan sostener a esos hijos que tienen a diestra y siniestra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los libros fueron y vinieron. Mi cuarta biblioteca se construye&nbsp;&nbsp;a partir de lo que soy y lo que quiero, ya sin la impuesta pretensi\u00f3n de \u201cLa Poes\u00eda\u201d, sino con la realidad de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no tengo cajas para rescatar libros. Qu\u00e9 ardan. En una emergencia no dud\u00e9 en dejar al gato. Que sobreviva solo. En una emergencia, se salva lo esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hombre de los gatos y los libros, nunca lo salvar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes me gustaban los gatos. Ya no. As\u00ed de simple es la cosa. Antes incluso ten\u00eda un gato. Feo, pardo, ni negro ni gris, as\u00ed tal cual: pardo. 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