{"id":2938,"date":"2021-12-20T17:21:39","date_gmt":"2021-12-20T17:21:39","guid":{"rendered":"http:\/\/lavereda.com.mx\/?p=2938"},"modified":"2021-12-20T17:21:41","modified_gmt":"2021-12-20T17:21:41","slug":"la-navidad-y-el-patio-de-la-abuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2021\/12\/20\/la-navidad-y-el-patio-de-la-abuela\/","title":{"rendered":"La  navidad y el patio de la abuela"},"content":{"rendered":"\n<p>La calle donde viv\u00edan los abuelos ya luce un tanto obscura y con los primeros asomos del invierno. Toda esa colonia es un viaje a los a\u00f1os 70\u00b4s y 80\u00b4s. Las fachadas de las casas permanecen con los detalles de aquella \u00e9poca, por fortuna. Porque ahora vas a las nuevas colonias residenciales y sus muros enormes con retoques minimalistas, en algunos casos, suelen ser muy parecidas. Tan impersonales.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay cosas que han cambiado, nuevos vecinos, carros de reciente modelo. Pero la fachada de la casa de los abuelos sigue pr\u00e1cticamente intacta. Los muros aperlados con los retoques de piedra tambi\u00e9n de color claro, las enormes ventanas con sus marcos dorados y cortinas de tela gruesa. Hay una cochera de rejas color caf\u00e9, cerrada. No se puede ver quien est\u00e1 adentro, no s\u00e9 quien la habita de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde donde estoy no logro ver la sala, donde mi abuela con alguna de mis t\u00edas colocaba el \u00e1rbol navide\u00f1o. De ni\u00f1a, desde los cinco o seis a\u00f1os me fascinaba ver los adornos, porque m\u00e1s que esferas ten\u00eda todo tipo de mu\u00f1equitos, animales, renos, perros, borreguitos de tela afelpada. Era muy colorido, a diferencia del m\u00edo que solo ten\u00eda esferas y escarcha. Adem\u00e1s, era muy grande, porque ten\u00eda que resguardar los regalos de todos los nietos.<\/p>\n\n\n\n<p>No alcanzo a ver el peque\u00f1o pasillo que lleva a la planta alta, donde hab\u00eda una silla de terciopelo rojo para quedarse a descansar o esperar a alguien, a los que siempre llegaban tarde a la cena de navidad, con el postre, o el elemento faltante: la ensalada o el pur\u00e9. Esa silla, casi un sill\u00f3n, ten\u00eda descansa brazos y retoques dorados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco percibo, en especial, la cocina. Esa eterna guarida de mi abuela. Mucho menos puedo ver la ventana que daba a su patio y jard\u00edn, donde lavaba trastes mientras ve\u00eda sus macetas de geranios, tambi\u00e9n ten\u00eda peque\u00f1as macetas en el marco de la ventana. Era siempre una vista soleada, el suelo del patio era de esas formas ovaladas rojas que se usaban en los 80\u00b4s. No s\u00e9 porque lo recuerdo tan acogedor, me resulta dif\u00edcil encontrar suelos que llamen a quedarse m\u00e1s tiempo en las colonias nuevas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho menos encontrar\u00e9 el cuarto que daba al patio, el de alguna de mis t\u00edas, ese lugar al que casi ninguna visita alcanzaba a llegar. Hab\u00eda dos cuartos que eran como cuevas, para los tiempos en que mis t\u00edas y t\u00edos llegaban de madrugada y deb\u00edan descansar de la juerga, al d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os que pas\u00e9 la \u00faltima navidad en esa casa de los abuelos. S\u00e9 que hay muchos recuerdos vagos, pero uno en especial se me aparece \u00faltimamente. Ten\u00eda alrededor de 6 o 7 a\u00f1os, usaba un vestido verde de lana y mallas blancas. Me qued\u00e9 dormida entre tamales, refrescos, licor y risas. A la media noche, el llanto de una mu\u00f1eca me despert\u00f3, la abrac\u00e9 y me volv\u00ed a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que tanto le decimos a las ni\u00f1as, que no sean como princesas y que pensamos que las mam\u00e1s no solo debemos de obsequiarles mu\u00f1ecas que refuercen los estereotipos de la maternidad, yo no logro borrar ese recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Porque todo al d\u00eda siguiente, con mu\u00f1eca nueva en manos, amaneciendo en la cama de alguna de mis t\u00edas, con un vaso de leche tibia esper\u00e1ndome en el comedor de In\u00e9s, todo era perfecto. Ninguna tormenta, ning\u00fan desvelo, ninguna preocupaci\u00f3n parec\u00eda que se iban a aproximar en mi vida.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero no sab\u00eda que esas navidades se terminar\u00edan tan pronto. Que crecer\u00edamos y no jugar\u00edamos m\u00e1s en el patio de suelo rojo con sus muebles, sillas y mesa de herrer\u00eda blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese era el diciembre de nuestra infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Twitter: @lavargasadri <\/p>\n\n\n\n<p>@vereda_revista<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La calle donde viv\u00edan los abuelos ya luce un tanto obscura y con los primeros asomos del invierno. 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