{"id":1304,"date":"2021-02-16T23:18:57","date_gmt":"2021-02-16T23:18:57","guid":{"rendered":"http:\/\/lavereda.com.mx\/?p=1304"},"modified":"2021-02-16T23:18:59","modified_gmt":"2021-02-16T23:18:59","slug":"los-riesgos-del-ocio-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2021\/02\/16\/los-riesgos-del-ocio-17\/","title":{"rendered":"Los riesgos del ocio"},"content":{"rendered":"\n<p>A muchas nos ha pasado, estamos creciendo y no sabemos qu\u00e9 hacer con todo eso que ya no es lo de antes, los brazos, la nariz, orejas, piernas, cadera\u2026 pero lo peor, lo m\u00e1s dif\u00edcil de gobernar es la crecida de senos. S\u00e9 que existen estas chicas que desde ni\u00f1as han podido manejarlo todo, siempre bien peinadas, impecables los zapatos y la adolescencia, un dechado de elegancia. Pero yo no.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 13 a\u00f1os de ninguna manera me interesaba peinarme ni mucho menos vestirme para seducir como lo hac\u00edan esas ni\u00f1as que siempre fueron princesas de mami y aprendieron t\u00e1cticas de belleza desde peque\u00f1as. Pero a m\u00ed me creci\u00f3 todo de tal forma que me sent\u00ed chueca por mucho tiempo y no supe qu\u00e9 hacer con ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Primera etapa, negaci\u00f3n. Lo m\u00e1s f\u00e1cil fue disimular en la ropa que iban dejando mis primos mayores. Pero la playera comenz\u00f3 a deformarse, ya no me ve\u00eda como mi hermano, aunque visti\u00e9ramos igual, a \u00e9l se le ve\u00eda el pecho liso, la playera en su lugar. Yo empec\u00e9 a llenarme de deformidades, dolores, y ten\u00eda que ponerme m\u00e1s ropa que \u00e9l. Usar un corpi\u00f1o que me provocaba m\u00e1s calor del que ya comenzaba a sentir por aqu\u00e9l entonces. Y&nbsp;&nbsp;es que a los 13 a\u00f1os viv\u00eda en las afueras de una ciudad tropical, con calor todo el a\u00f1o, y lluvias bochornosas y si ya de entrada ten\u00eda la sensaci\u00f3n de estarme quemando por dentro, por fuera deb\u00eda usar ropa de m\u00e1s. Para tapar, para proteger, para acostumbrarme. Era injusto. Yo quer\u00eda seguir siendo ni\u00f1o, jugar sin preocupaciones con ellos, pero ya no se pod\u00eda, comenzaron a verme diferente, a tratarme diferente. Y esa fue la segunda etapa: bicho raro.<\/p>\n\n\n\n<p>Dolores por todos lados, cero ganas de treparme a la barda o brincar en la bici como antes. Mi mam\u00e1 por ese entonces cre\u00eda en el poder de sanaci\u00f3n de la leche, que si te pic\u00f3 una hormiga, que si no puedes dormir, que si sientes nervios en el est\u00f3mago: toma leche. As\u00ed que cuando llegaron los primeros dolores, pues la soluci\u00f3n, antes que el doctor fue: toma leche.<\/p>\n\n\n\n<p>Y vaya que detestaba la leche, hasta la fecha. Tercera etapa, esconder. Esconder el dolor, esconder el vaso que no beber\u00e1s, esconder el cuerpo de la vista de los dem\u00e1s, no salir, encerrarme en la rec\u00e1mara.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ese m\u00e1gico momento en que, obligada por mam\u00e1 vas a comprar ropa porque ya vienen todas las fiestas de quince a\u00f1os de tus compa\u00f1eras de secundaria y te das cuenta que esos hermosos sostenes llenos de adornos y encajes y flores y colores comienzan a quedarte. Y tu cuerpo te reclama que dejes esa venda con la que te cubres lo que cre\u00edas unas peque\u00f1as tetas deformes, y comiences a lucir como una chica sin sombras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego vendr\u00e1n las primeras citas calenturientas, y entiendes que cualquier previa molestia, incomodidad o sufrimiento fue nada comparado con los placeres que comienzas a desear cuando sales con alg\u00fan chico. Dejas las sudaderas y playeras estorbosas, te colocas los hermosos sostenes amarillos de flores blancas o rosas, blusas que revelen como por descuido, hasta donde tu educaci\u00f3n de colegio o la cr\u00edtica de las t\u00edas lo permiten, lo c\u00f3moda que te sientes contigo misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A muchas nos ha pasado, estamos creciendo y no sabemos qu\u00e9 hacer con todo eso que ya no es lo de antes, los brazos, la nariz, orejas, piernas, cadera\u2026 pero &hellip; <a href=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2021\/02\/16\/los-riesgos-del-ocio-17\/\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":1305,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1304","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1304"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1304\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1306,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1304\/revisions\/1306"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1305"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}