{"id":1108,"date":"2020-12-29T23:20:55","date_gmt":"2020-12-29T23:20:55","guid":{"rendered":"http:\/\/lavereda.com.mx\/?p=1108"},"modified":"2020-12-29T23:20:57","modified_gmt":"2020-12-29T23:20:57","slug":"los-riesgos-del-ocio-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2020\/12\/29\/los-riesgos-del-ocio-11\/","title":{"rendered":"Los riesgos del ocio"},"content":{"rendered":"\n<p>Se acaba el dos mil veinte, y mucha gente anda con la cantaleta de que por fin termina un a\u00f1o horrible, un a\u00f1o triste, un a\u00f1o que no deber\u00eda contar. Vale la pena recordar que las cosas tristes u horrendas que sucedieron este a\u00f1o no se terminar\u00e1n en autom\u00e1tico justo el primero de enero. S\u00f3lo cambiamos de fecha, es todo, la pandemia continuar\u00e1; el cuidado seguir\u00e1 siendo parte de nuestra vida; el respeto por el otro formar\u00e1 parte de la cotidianeidad&nbsp;&nbsp;a lo largo del dos mil veintiuno, si es que queremos que las cosas horribles sucedan menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprendimos mucho, tal vez m\u00e1s que en a\u00f1os anteriores. Hemos perdido a mucha gente querida en estos \u00faltimos meses. Hemos aceptado que vivimos con miedo, con ansiedad, con insomnio. Los que se quedaron en casa encontraron nuevas formas de sentirse mal o de evitar sentirse mal. Los que ten\u00edamos que salir a trabajar, nos dimos cuenta del recelo hacia al otro, en la oficina, en las juntas; desarrollamos angustia por el lugar de trabajo y ni siquiera la frase \u201cda gracias que todav\u00eda lo tienes\u201d pudo diluirla un poco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero hacer recuento de todo lo que cambi\u00f3, eso lo hemos visto diario en las noticias, en las redes sociales. Ya cada qui\u00e9n va haciendo su resumen del a\u00f1o en cuestiones mundiales o nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy quiero escribir simplemente para despedir el a\u00f1o y saber que, a pesar de las l\u00e1grimas y la tristeza, me queda el consuelo de haber conocido, tratado y querido a todas esas personas que ya no podr\u00e9 ver. Tambi\u00e9n tuve la fortuna de haber cerrado ciclos con todas ellas. Con otras hubo algo parecido a despedidas, sin saber que ser\u00eda la \u00faltima vez que hablar\u00edamos en vivo o por tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p>Me encanta tener estas nuevas formas de comunicaci\u00f3n, estas llamadas virtuales, estos mensajes a trav\u00e9s&nbsp;&nbsp;de continentes que nos mantienen comunicados con los que no podremos ver en mucho tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Agradezco esta introspecci\u00f3n que se nos ha permitido para darnos cuenta de lo verdaderamente importante. Lo fabuloso que es ocuparse de uno mismo, el saber que la vida es nuestra y cultivarla, darnos oportunidades, crearnos oportunidades, descubrir qui\u00e9nes somos y qui\u00e9nes son aquellos con los que queremos compartir nuestro yo. Y sobre todo, no estar esperando nada de los dem\u00e1s porque tambi\u00e9n deben estar ocupados descubri\u00e9ndose.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Me siento contenta sin reuniones, sin fiestas familiares, sin eventos culturales en vivo. Sobre todo porque ya tuve mucho de eso y lo disfrut\u00e9, y s\u00e9 que en alg\u00fan momento volveremos a tenerlo y lo gozar\u00e9 igual. Mi casa es mi mundo una vez que termina la jornada laboral y no hay otro lugar en donde quiera pasar la tarde o el fin de semana. En ella tengo todo lo que quiero y doy gracias por ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseo que hoy y durante todo el pr\u00f3ximo a\u00f1o, mis pocos o muchos lectores tengan la fortuna de un hogar en donde puedan vivir esta pandemia, solos o acompa\u00f1ados, en paz y con esperanza. A pesar de todo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se acaba el dos mil veinte, y mucha gente anda con la cantaleta de que por fin termina un a\u00f1o horrible, un a\u00f1o triste, un a\u00f1o que no deber\u00eda contar. &hellip; <a href=\"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/2020\/12\/29\/los-riesgos-del-ocio-11\/\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":1109,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,9],"tags":[],"class_list":["post-1108","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lomasrelevante","category-opinion","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1108","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1108"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1108\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1110,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1108\/revisions\/1110"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1109"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1108"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1108"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavereda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1108"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}