The Super Mario Galaxy Movie (2026)

A tres años de que The Super Mario Bros. Movie, a pesar de recibir críticas encontradas de fanáticos y profesionales, se convirtiera en un megaéxito de taquilla internacional, volviéndose la segunda película más redituable de aquel año (solo superada por Barbie), ha llegado a las salas de todo el mundo la evidente secuela que espera repetir el éxito de su predecesora, The Super Mario Galaxy Movie, con el mismo equipo creativo que realizó la primera entrega.

Mientras la cinta original era una historia de origen que introducía a los personajes principales de la saga de videojuegos de Nintendo, tales como Mario, Luigi, Peach, Toad y Bowser, así como una serie de cameos de múltiples personajes que han aparecido en los juegos relacionados, algunos más importantes que otros, como Donkey Kong; en esta ocasión se ha decidido usar una línea específica de estos, Super Mario Galaxy, para desarrollar la segunda película.

Sabiendo que la primera tomó varias libertades al momento de escribir su guion, debido sobre todo a que en los primeros juegos la historia es por demás simple y necesitaban algún tipo de complementación para nutrir la trama mientras regalaban toneladas de fan service, ¿qué podemos esperar en esta ocasión, en la que los Galaxy sí cuentan con una historia más desarrollada?

Lo primero que hay que saber es que en esta ocasión tampoco se respeta la historia de los juegos; lo segundo es que esta cinta también está plagada de referencias, y no solo a la saga de Mario, ya que aparecen personajes de otras franquicias de Nintendo. Esto último, en un más que notorio intento de introducir más de sus éxitos al mundo del cine, esperando poder desarrollar sus propias películas o productos relacionados en un futuro cercano.

En el entendido de que esta es una historia original, ¿de qué trata? La cinta abre con un prólogo en el que vemos a la princesa Rosalina en su Planetarium, contando un cuento a sus Lumas antes de que estos se vayan a dormir, en el que técnicamente se narra la historia de la primera película. Cuando está por finalizar, un estruendo la hace salir de su castillo, descubriendo que han sido invadidos por Bowser Jr., a bordo de un robot con el que lucha, pero, tratando de evitar daño a sus pequeños, termina siendo secuestrada. De ahí pasamos a un paraje desértico, donde vemos a los hermanos Mario acudir a investigar por petición de los habitantes de la zona, solo para terminar descubriendo en el lugar a Yoshi, al que adoptan sin preguntarse nada del pequeño lagarto, incluso llevándolo con ellos al cumpleaños de Peach, quien sigue tratando de recordar sus orígenes. Es en esta celebración que una estrella fugaz aparece en el cielo, se estrella en las cercanías del palacio, y los protagonistas van a investigar para descubrir a un Luma que ha ido en su búsqueda para que le ayuden a rescatar a Rosalina. Y con esto termina la introducción de una película donde lo que menos importa es la historia que viene más adelante.

Para hablar de esta película hay que hacerlo desde dos perspectivas: la primera es como fanático y la segunda es tratando de ser lo más objetivo posible, juzgándola como lo que es: un producto cinematográfico que debe cumplir ciertos parámetros.

Empezando con el primer acercamiento, creo yo, no hay demasiadas quejas. La cinta vuelve a ser un compendio de referencias y fan service que, si no nos ponemos muy estrictos, cumple con su fin. Ver desfilar en la pantalla a un sinnúmero de personajes que nos resultan familiares cada tres segundos es algo que como fanáticos se agradece, ya sea que aparezcan de fondo, como parte de una broma o con peso narrativo; el que en esta ocasión se utilicen algunos de otras líneas o guiños a otros juegos como Smash le da puntos con su base de seguidores. Si a esto sumamos que esta película vuelve a ser realizada con una excelente animación, así como con un apartado sonoro y musical destacado, no podemos quejarnos tampoco de los aspectos técnicos de la misma, ya que en este sentido todo está donde se debe.

Pero luego viene la otra parte, la de observar la calidad general de la película, punto con el que no cumple del todo. Y no es que no resulte divertida, porque lo es hasta cierto punto, pero a mi punto de vista queda por debajo de su predecesora en varios aspectos. El primero de estos es haber cambiado tanto la historia, creando tramas para personajes que no venían a tema, pero que, si dejamos eso de lado, ni siquiera están bien desarrolladas. Ejemplo de esto es el reencuentro entre dos personajes, que no tiene mucho sentido si pensamos que uno de ellos siempre supo el paradero del otro, por lo que no haber acudido a su lado no parece lo más lógico. Otra de las cuestiones es que, basando la mayoría de su marketing en la aparición de Yoshi, la manera en que es adoptado se da muy porque sí, sin un desarrollo verdadero; y si a esto le sumamos que el personaje ni siquiera está bien llevado, ya que no resulta entrañable, se vuelve un mero recurso sin peso.

El que un personaje que no es parte de esta franquicia termine teniendo mucho más protagonismo puede funcionar para desarrollar su propia película, pero deja ver que se ha perdido la oportunidad de crear líneas narrativas interesantes con los propios. De la misma manera, algunas tramas que sí aparecen y ocupan demasiado tiempo en pantalla, como el arco de redención de un antagonista, para al final borrar todo y actuar como si esto no hubiera sucedido, vuelven aburrida por momentos una película que parece no ir para ningún lado. Sumado a esto, el que los nuevos personajes no hayan generado consenso indica lo flojo que fue su desarrollo, ya que ninguno se equipara a lo logrado con, por ejemplo, Lumalee.

Y es que ese es el principal problema de esta producción: carece de una historia sólida (o de una trama en general, si nos ponemos críticos), ya que no avanza en una dirección concreta ni aporta algo relevante, dando prioridad a los cameos y referencias, algunos sintiéndose demasiado forzados. Motivo de esto puede ser la cantidad de cabezas que vuelven a estar relacionadas en la dirección, porque, aunque cuentan con un solo guionista, Matthew Fogel, el hecho de que sean cuatro los líderes del proyecto parece seguir afectando a esta franquicia. Por momentos pareciera que cada uno trabajó por separado y al final decidieron unir las partes, dándonos un producto que no se siente orgánico ni con cohesión.

The Super Mario Galaxy Movie va a ser una cinta exitosa, claro, como lo muestran los más de cuatrocientos millones de dólares que ha acumulado en su primera semana de exhibición, pero no creo que el fenómeno de la primera parte se repita, porque por lo menos aquella era extremadamente divertida y muchas personas la vieron varias veces en cine, cosa que parece no va a suceder en esta ocasión. La respuesta del público, si bien positiva, no ha sido tan entusiasta, y no podemos culparlo, ya que no hay nada que sea realmente memorable o trascendente en una película que solo buscó copiar la fórmula, haciendo todo más grande y brillante, pero vacío. Habrá tercera parte, claro, como pudimos ver en las escenas postcréditos, por lo que solo queda esperar que inviertan más en una mejor historia que en los derechos de los personajes que quieran introducir a la fuerza en la siguiente película. Divertida y cumplidora a secas, pero nada más.

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