The Invite (2026)
Cuatro años después del desastre de crítica, taquilla y relaciones públicas que significó Don´t Worry Darling (2022), la actriz Olivia Wilde ha regresado tras la cámara para tratar de demostrar que su opera prima como directora, Booksmart (2019), no fue simple suerte. ¿Cómo ha decidido hacerlo? Pues nada más y nada menos que adaptando la cinta española Sentimental (2020) de Cesc Gay, quien a su vez lo hizo con su propia obra de teatro, Los Vecinos de Arriba.
Aunque con modificaciones, la historia mantiene su base argumental, con una trama que es sencilla en su estructura, pero con muchas capas bajo la superficie. Una mujer en su departamento, Angela (Olivia Wilde), recibe una noche cualquiera a su marido Joe (Seth Rogen) con la noticia de que ha invitado a cenar a una pareja que vive en el piso de arriba. Desde el inicio notamos que la información no es bien recibida, pero, sobre todo, resulta evidente que el matrimonio no se encuentra en su mejor momento, ya que parecen no soportarse entre ellos. Cuando se encuentran en medio de una acalorada discusión, en la que se aprecia que Joe tiene cosas en contra de sus vecinos, con los gritos a su máximo volumen, los invitados hace su aparición, haciendo imposible cancelar la velada. Esta última está conformada por Hawk (Edward Norton) y Piña (Penelope Cruz), quienes en apariencia son una relación mucho más estable, abierta y realizada que la de los anfitriones. Conforme la noche avanza, la conversación fluye en muchos sentidos y una serie de verdades que se han tratado de negar comienzan a salir a la superficie, con consecuencias definitivas para algunos de ellos.
Esta ocasión, antes de hablar de la cinta, lo hare primero sobre lo que sucedió para que esta pudiera realizarse, ya que hubo muchos cambios desde el 2021 que se anunció y parecía tratarse de una de esas producciones malditas en las que se termina por abandonar el proyecto. Primero fue el cambio de director, ya que originalmente Jonathan Dayton y Valerie Faris estaban encargados del proyecto; de la misma forma, algunos de los protagonistas originales, se rumora, eran Amy Adams, Paul Rudd y Tessa Thompson. Pues esta versión, que pudo ser mejor o peor, nunca avanzó hasta el 2025, tomando otro rumbo, aunque mantuvo el guion que Rashida Jones y Will McCormack habían escrito desde el inicio, el mismo que finalmente llegó a la pantalla., con los relacionados ya mencionados y el resultado final que se ha podido ver, y que, a mi parecer, es maravilloso.
Y es que, dejando de lado el gusto personal, The Invite es sin duda una de las mejores películas que se han estrenado en lo que va del año y eso se debe principalmente a tres factores: su inteligente, cómico, sensible y puntual guion; la dirección atinada y firme de Olivia Wilde; y sobre todo, su cuarteto de protagonistas que te hace imposible pensar en otros para interpretar sus papeles.
Que una historia desarrollada en un mismo escenario, con tan sólo cuatro personajes, logre mantener cautivo a su público es complicado, lograr que estos disfruten y conecten con ella es todavía más, y esta logra ambas cosas sin problema. Teniendo como centro narrativo las relaciones amorosas, o el fin de estas en realidad, la trama avanza llevando a su audiencia por diversos estados como lo son la incomodidad inicial en el primer acto, para luego provocar risas que no se detuvieron durante todo el segundo y terminar tomándote por sorpresa con algunos giros y situaciones, sólo para culminar conmoviendo en un tercero que te llega profundo, habla de un guion sumamente equilibrado que ha sabido manejar los temas que trata y profundizar en ellos, sin olvidar que estamos viendo una comedia, por más frustrantes o dolorosos que sean los temas que se abordan. Aquí hay frustraciones personales, negación ante una realidad que ya no se puede negar, miedo a la soledad y el fracaso, dolor por la pérdida de la persona amada; pero también hay momentos, muchos, en los cuales, como la vida misma, no puedes dejar de reír por las reacciones, comentarios y situaciones que vemos en la pantalla.
Y es aquí donde Wilde demuestra un gran manejo de la situación y los tiempos, porque un buen guión puede ser destruido por una mala dirección, cosa que no sucede, sino todo lo contrario, puesto que ha sabido sacar el máximo provecho al que cayó en sus manos, midiendo meticulosamente cada parte del género tragicómico. La directora logra dotar de vida el espacio donde ha encerrado a sus protagonistas, hace que este parezca más grande de lo que es cuando se necesita, así como hacerlo intimo en los momentos adecuados y reducirlo hasta casi asfixiar cuando es necesario. Su manejo de la cámara, aunque en este tipo de cintas no se aprecie como en producciones de mayor tamaño, evidencia que posee un gran ojo cinematográfico para llevar sus escenas hasta un punto de brillantes.
En el centro de este huracán de emociones tan bien llevado se encuentra su cuarteto protagonista, uno que parece haber nacido para interpretar sus papeles y que para algunos de ellos se han vuelto sus mejores trabajos hasta el momento. Mucho se ha hablado ya de Penelope Cruz, incluso llegando a mencionarla en las primeras apuestas para la temporada de premios aunque estemos a mitad de año, cosa que no debe extrañar a nadie a estas alturas; su Piña es una fuerza de la naturaleza, una mujer que se vuelve la voz de la verdad entre todos ellos, la terapeuta que ve lo que los demás no, siendo interpretada con la sensualidad y descaro que solo una actriz como ella puede llevar a ese nivel, por lo que los halagos a su actuación son completamente válidos.
Edward Norton, que a pesar de haber perdido su estatus de estrella, jamás ha defraudado en su calidad interpretativa, hace una mancuerna perfecta con su pareja en la pantalla, siendo la contraparte perfecta con su Hawk, con una fluidez, comicidad y espontaneidad natas cuando el guión lo requiere; pero mostrándose vulnerable y sensible en una escena en particular, en la que habla de su pasado, el dolor que carga, la manera en que logró superarlo y su forma actual de ver la vida. Los dos brillan, sobre todo cuando interactúan entre ellos.
Dejando a este par de lado, sabiendo los registros que llegan a manejar, son Seth Rogen y la misma Olivia Wilde quienes a mi gusto merecen la atención, ya que ambos han confirmado aquí un talento que llevan tiempo demostrando. Él, en un personaje que perfectamente pudo aparecer en una película de Woody Allen, lleva la rabia y la frustración a un grado de contención tan logrado como poco se ve, para luego explotar en los momentos indicados, sin perder el equilibrio en su interpretación; aquí nos demuestra que lo realizado en The Studio no es un caso aislado y que estamos ante un actor que ha encontrado en la comedia seria su mejor ambiente para lucir y destacar, luciendo tan natural que parece no estar actuando.
Por último Wilde, que no sólo demuestra en una faceta su talento, sino en dos, puesto que su Angela es (para un servidor) lo mejor de la cinta, el personaje que parece ser más ligero, sabiendo que no lo es, ya que las capas de este son demasiadas y en todas ellas sabe llegar hasta donde debe, para no perder la naturalidad; actuar y dirigir puede ser muy difícil, pero la actriz logra aquí su mejor papel hasta la fecha, con una vulnerabilidad medida y una frustración equiparable a la de su marido, por cuestiones diferentes, pero que duelen igual.
The Invite no es una película para todos los gustos, para mí lo fue y pude notar que la sala la disfrutó; pero una historia sencilla, aunque profunda, que basa su atractivo en diálogos, temas personales y actuaciones puede no ser la opción para muchos. Eso no quita que sea una gran película, una que logra conectar debido a la universalidad de sus temas y la manera en que se tocan. Dependerá del gusto personal y las experiencias de vida, pero todo aquel que ha vivido algo parecido, que ha terminado una relación, perdido a un ser amado o que sabe que ya no debe continuar en el lugar que se encuentra es muy probable que conecte con ella. Si termina llegando o no a la temporada de premios dependerá de muchos factores, pero no será por falta de calidad. De eso hay muy pocas dudas.










