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A la Feria Internacional del Libro de Guadalajara la distingue su oferta literaria, pero también la identifica el espacio que ofrece para compartir ideas. La inauguración de la edición 31 este sábado ratificó este rostro de intercambio de visiones, tal y como pudo observarse en la participación de Emmanuel Carrère, escritor francés que recibió el Premio FIL de Literatura en Leguas Romances durante la ceremonia inaugural.

Carrère, uno de los escritores contemporáneos más influyentes para distintas generaciones y cuya obra se distingue de manera especial por hacer énfasis en la no ficción, dijo sentirse halagado por recibir el  reconocimiento, y también confesó su tristeza porque el galardón ya no lleva el nombre de Juan Rulfo, escritor mexicano de quien mencionó profesar gran admiración.

En su discurso de recepción del Premio, el francés señaló sobre su trabajo literario: “Empecé como autor de ficción y a medio camino me dediqué a escribir eso que, a falta de un mejor término, se llama no-ficción”. Creador de novelas, entre las que destacan Una novela rusaEl bigote y Una semana en la nieve, Carrère reflexionó en referencia a los rasgos de su obra: “Dónde comienza, dónde termina, dónde se sitúa la frontera con la ficción”.

De acuerdo con el comunicado de la FIL,  la ceremonia en la que estuvieron presentes personalidades del ámbito literario, académico y político, tuvo entre sus invitados a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid —ciudad invitada de honor de esta edición—, quien durante su intervención hizo el anuncio de la creación de la Casa de México en Madrid. “Ahora devolvemos el amor que sentimos por este país”, mencionó Carmena.

HOMENAJE A SAVATER

“¿Para qué sirve un filósofo en nuestro tiempo?”, exclamó Jorge Volpi ante un concurrido auditorio Juan Rulfo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La pregunta fue respondida con dos palabras: Fernando Savater, el cual se encontraba en el lugar para ser homenajeado, en compañía de Juan Villoro, Ricardo Cayuela y Carlos Revés.

 En este encuentro se dejó claro que los filósofos no están muertos y caminan entre nosotros. Ahí se resaltó la coherencia en el pensamiento de Savater como un maestro para varias generaciones y un luchador social, con una obra que resalta por el humor y la ironía.

Asimismo, el salón quedó aturdido por las risas de los asistentes cuando el homenajeado dijo desconocer a la persona de quien se hablaba en el lugar. Las palabras de quienes se encontraban en la mesa, enfocadas a engalanar el trabajo del intelectual, dibujaron una figura que Savater declaró querer ser.

El novelista y catedrático español ha intentado tomar el camino para crear más filósofos, un camino en el que, señaló, buscar abrir todo tipo de dudas creadoras y posibilidades para aquellas chicas y chicos que han tomado sus clases.

“Para ser un maestro hace falta ser algo ignorante. He sido buen maestro porque soy bastante ignorante. Los grandes sabios son malísimos profesores, porque no entienden la ignorancia de los demás”, expresó el homenajeado, para asegurar que él comprende muy bien lo que la gente no puede.

Expuso que los valores, decisiones, deberes y demás acciones son posturas difíciles de contemplar y entender mientras uno se mantenga imperturbable detrás de una muralla.

Tras citar un verso dentro del Cantar de Mio Cid —“la lengua sin manos no es de fiar—”, Savater ilustró que su mayor asco va dirigido a aquellos viejos que no entran en batalla, pero dan instrucciones y animan a los jóvenes a la violencia y la muerte. Para él, un hombre libre no es aquel que se pregunta “¿qué va a pasar?”, sino el que dice “¿qué vamos a hacer?”.

Antes de despedirse, Fernando Savater dijo creer que todos nacemos rodeados de males y moriremos cubiertos por ellos, así que a lo más que podemos aspirar es que los males del final no sean iguales que los del principio.