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2018 es un año de cambios en muchos ámbitos y en la cultura no será la excepción. Cuando menos, si el panorama no es prometedor en cuanto a presupuesto, se abren nuevos periodos para que los gobiernos local y estatal planteen otras estrategias para el desarrollo cultural. 

El año pasado fui invitada a participar en una mesa redonda con el título “La política cultural y la producción artística en La Laguna”, organizada por la Alianza Francesa de La Laguna, donde también estuvieron los artistas y promotores: Gustavo Montes, Alonso de Alba, Antonio Méndez Vigatá y Ángel Reyna.

Fue de admirar que la necesidad de traer al diálogo el tema de la cultura en la Comarca Lagunera, viniera de una institución independiente del gobierno. Expongo aquí algunas de las reflexiones que compartí en aquella ocasión:

 

“Existe un retraso notorio en estrategias de promoción y gestión cultural por parte de instituciones públicas, no así en los cantidad de esfuerzos visibles que provienen de grupos de creadores independientes”.

 

“Llama la atención que la agenda y/o cartelera cultural de la región lagunera, provenga últimamente en gran medida de agrupaciones de artistas independientes o de aquellos teatros y museos que son administrados por patronatos, con poco apoyo gubernamental”.

 

“En pocas palabras, la agenda cultural se mantiene viva en la Comarca, gracias a esfuerzos privados, independientes o de instituciones alejadas del presupuesto gubernamental.

En los años recientes, lo que se puede llamar política cultural, entendida como estrategia de gestión del gobierno a favor de la cultura, se ha centrado en la organización de festivales artísticos, con un amplio enfoque comercial y de espectáculos. Asimismo, a la organización de concursos literarios, muy escasos, y festivales de cine”.

 

“Atrás quedaron los años en que en esta región se contaba con una Feria Internacional del Libro, que llegó a contar con la visita de personalidades como: Emilio Carballido, Vicente Leñero, Andrés Henestrosa, Ignacio Padilla, Sabina Berman, entre otros. A la par, había encuentros literarios donde nos visitaron Sergio Pitol, Álvaro Mutis, Homero Aridjis, por mencionar algunos, hace ya más de una década”.

Por su parte, el artista visual Gustavo Montes fue puntual en recordar aquellos años cuando la Alianza Francesa formó parte de la gestación de un gran movimiento cultural, con intercambios artísticos y con una oferta de exposiciones visuales como no ha habido en otras épocas. Esto también hace más de diez años.

No diremos aquí que la labor de las instituciones culturales ha sido nula, es más no diremos que ha sido de mala calidad. Pero sí que ha sido insuficiente. Sin embargo, el panorama no es tan gris porque hay un gran número de artistas y creadores laguneros que seguirán trabajando a favor del arte, como lo han hecho siempre, con o sin el apoyo institucional.

Tampoco es bueno quedarse con el lema de “todo tiempo pasado fue mejor”, pero sí esperamos que en este nuevo periodo de gobierno, local y estatal, se le de trabajo a los creadores, que la cultura sea más formativa que llamativa, en cuanto a llenar la agenda de espectáculos con personalidades foráneas.

Que vengan entonces buenos tiempos para cultura, que las galerías se llenen, que los teatros promuevan producciones locales de calidad, que la música permee en todos los estratos y que no pase más tiempo sin que exista un verdadero programa editorial para los escritores locales. ¿Qué no ha sido la Laguna semillera de grandes plumas?

Es momento de darle a la cultura y a la expresión artística el lugar que se merece. Cierro con esta frase del poeta polaco Adam Zagajewski: “Solo en la belleza creada por otros hay consuelo”.

La reflexión está abierta.