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A tres meses de que acabe el decimoséptimo año del dos mil, el otoño anuncia su previa llegada con una pesada y refrescante lluvia al anochecer; el periférico Raúl López Sánchez luce de otra época; no sólo se trata de la Feria de Torreón que contagía de energía la ciudad en su edición número 71, también se trata de Galerías Laguna inaugurado en el 2001 el cuál en la actualidad deleita con su reciente expansión.

El tráfico incrementa y la vida se puede comenzar a sentir; a la altura del fraccionamiento El Fresno la oferta gastronómica de la ciudad se hace presente ofreciendo de todo tipo de opciones para cualquier accesibilidad.

Por su parte la oferta no cesa durante el largo recorrido del Boulevard Independencia, la ciudad se sigue iluminando cada vez más a fondo, y la lluvia continúa contrastando el momento. 

Es hasta llegar a la Calzada Colón cuando empieza a sentirse un poco más... la música, el olor del café, el ruido del constante pasar de los carros, las luces de los semáforos rebotando sobre el agua de la carretera.

La mixología toma un papel importante en el sector, mezcales, ginebra, cerveza de barril, los reconocidos chupitos, y caballitos de tequila cobran poder en el recorrido por las calles.

La Ocampo, Abasolo, Allende, Matamoros, Morelos, Juárez, Hidalgo, se conectan en sintonía formando parte de todo este movimiento, teniendo como ejes el fresco de los árboles del Bosque Venustriano Carranza, la fricción de las cuerdas de la guitarra entre esas columnas de cantera de La Alameda y su principal monumento 'El pensandor', construido en los años 20 como representación del esplendor urbano que se vivía en la ciudad en ese tiempo.

No puede quedar fuera la concurrida calle Cepeda con la Plaza de Armas y sus complementarios La Sirena, El Tritón, El Heraldo y los Querubines, sus fuentes las cuales en un inicio llegaron a ser de bronce.

Torreón no dejará de ser objeto de contrastes, y eso es cada que fijamos la mirada y nos detenemos a observar. Hemos crecido y nuestra ciudad nos lo recuerda en cada pequeño espacio. Y cuando se convierte en recuerdo comenzamos a valorarla, apreciando lo especial que aún tiene en ella y lo que se ha ido creando.

Somos esta ciudad, a la cual le damos vida con el pasar de los años, y no deja de crecer... ni nosotros.

 

Fotografía: Heriberto Delgado.