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Esto es lo que somos: cultura digital

Revistas latinoamericanas de literatura en la era digital

La internet ha transformado totalmente la manera en que se lee literatura y también, la manera en cómo ésta se escribe. Quienes hicimos publicaciones en el pasado, obligatoriamente impresas, sabemos de la labor que se hacía en torno a ellas tanto de edición como de difusión. Llegar más allá de las fronteras de nuestra región, de nuestro estado, era casi imposible. Hablo, por supuesto, de revistas, hojas, fanzines, suplementos…, hechos muchas veces al interior de las facultades, talleres literarios, grupos de lectura o como parte de los periódicos locales o estatales.

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Elegir arte, una posibilidad real

Hace dos décadas era remoto pensar que los jóvenes en La Laguna podrían estudiar una carrera en la rama de las artes. Por fortuna, esta región ha sido siempre semillero de artistas que actualmente destacan en las artes escénicas, la plástica, la literatura o la música a nivel nacional o internacional.

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LA POESÍA ES BOT, ENTREVISTA A HORACIO WARPOLA

Las redes sociales son terreno fértil para la creación. A través de Twitter, por ejemplo, han surgido diversos proyectos que vale la pena revisar y seguir. Uno de ellos es @La_poesía_es_bot, un experimento de Horacio Warpola que hasta el día de hoy me mantiene absorta porque, a través de un programa informático, intenta dar significado a la Poesía. El juego comienza con la siguiente construcción: “La poesía es” y, a partir de esta, se generan un sinfín de posibilidades. En esta entrevista, Warpola nos habla sobre su trabajo poético y sobre este proyecto, motivo central de la conversación.  

—NADIA CONTRERAS (NC): ¿Cómo comenzó la poesía? ¿Tus libros? Veo además que haces uso de diversas herramientas digitales para tus trabajos ¿Háblame sobre ello?

—HORACIO WARPOLA (HW): Comencé a escribir poesía hace varios años, mi primer libro se llama Lago Corea, lo editó mi amigo Gerardo Arana, él fue uno de los primeros entusiastas de mi poesía. Después de eso escribí Física de camaleones y desde ahí me ha interesado crear libros que sean muy diferentes entre ellos. Fue cuando comencé a utilizar otras plataformas para publicar y otros medios de producción. Publiqué con el Centro de Cultura Digital METADRONES que está ilustrado con gifs por el artista Canek Zapata, hice una apropiación-collage de un libro de principios de siglo XX titulada Triste suerte de los peces voladores que se puede ver en línea y recientemente publiqué con Mantarraya Ediciones Badaud Electrónico – Antología de poesía komandroviana, una muestra de poetas ficticios, y en Argentina con Ediciones Neutrinos 300 versos para la construcción de un protocyborg orgánico, 300 versos numerados con intenciones místicas y tecnológicas. Recientemente trabajo en un libro sobre minerales y cristales con un apoyo del FONCA, hago arte digital y poesía electrónica en newhive/warpola y comencé con un bot en twitter llamado @La_poesía_es_bot. También estoy trabajando en una instalación de video llamada ANTIJUDAS y en una serie de performances sobre inteligencia artificial.

 

—NC: ¿Cómo inició el proyecto @La_poesía_es_bot?

—HW: El bot comenzó con una idea que tenía desde hace tiempo que trataba sobre una inteligencia artificial que daba definiciones sobre la poesía. Tenía la oportunidad de hacer el bot en una página de internet, pero no me convencía. Me puse en contacto con alumnos de Ingeniería Robótica del Instituto Tecnológico de Querétaro y me ayudaron a crear lo que yo buscaba. El bot tiene una base de datos curada por mí y de ahí va tomando las definiciones para después publicarlas en twitter. La intención es visibilizar lo abstracto y ambiguo que puede ser querer darle una definición única a la poesía. Donde muchas veces ni los poetas saben qué es la poesía. También se pretende crear una reflexión sobre los bots y su uso en prácticas literarias, que sin duda esto apenas es el comienzo. Esperemos que el bot funcione por largo tiempo y más adelante lo ideal sería crear una inteligencia artificial que escriba libros completos sobre la escritura poética.

—NC: ¿Antecedente de tu propuesta o alguien trabajando en algo similar?

—HW: Está el bot del Centro de Cultura Digital @botliterario1 que es un bot conversacional; el @Deeplisteningbot que está inspirado en Pauline Ontiveros y es una belleza; también el bot de John Cage y el de Fluxus que me parecen geniales.

—NC: ¿Llegará el momento en que hablemos plenamente de literatura hecha por máquinas?

—HW: Claro que llegará, Stanislaw Lem ya lo había predicho antes que nosotros. No suplantarán a los humanos, pero harán libros que deben ser leídos, inspirados en un lenguaje humano. El futuro ideal sería que la máquina se revele e invente su propio lenguaje y con eso haga literatura. La tecnología y las inteligencias artificiales cada vez están más desarrolladas y debemos interactuar con ellas para hacer arte y llevarlo hasta el límite.

 

HORACIO WARPOLA (1982). Es editor de la revista de ilustración y poesía Gus Ultramar y gestiona el proyecto Cine Panorama. Es autor de los libros Neónidas 2006-2008 (Herring Publishers México), Lago Corea (Herring Publishers México), Física de Camaleones (Fondo Editorial de Querétaro), METADRONES (Centro de Cultura Digital), Triste suerte de los peces voladores (DaSubstanz-GoldRain-NewHive), Gestas (Ediciones El Humo-CONACULTA), 300 versos – para la construcción de un protocyborg orgánico (Ediciones Neutrinos -Argentina), Reencuentros con hombres notables de Jänko Erwin (Mamá Dolores Cartonera) y Badaud Electrónico – Antología de poesía komandroviana (Mantarraya Ediciones). Ha aparecido en las antologías Todo pende de una transparencia -Muestra de poesía mexicana reciente (Vallejo & Co., Perú), Guasap -15 poetas mexicanos súper actuales (La Liga Ediciones, Chile), entre otras. Se puede ver más de su trabajo en warpola.tumblr.com y en newhive.com/warpola. En Twitter: @HWarpola

 

Ráfagas de nostalgia por el Centro de Torreón

Con cierta frecuencia paso por la tienda Salper Deportes en Torreón, no entro a visitarla, pero de inmediato me saltan los recuerdos de mi infancia deportiva. Ahí me compraron mis primeras zapatillas cuando comencé a practicar gimnasia olímpica.

Sí, viví una infancia muy ligada a este deporte. El caso es, con la rapidez cotidiana, encontrarte con que hay comercios en el centro de Torreón que sobreviven a la llegada de las franquicias ubicadas en los malls con aire acondicionado y mejores áreas de estacionamiento, no deja de causar sorpresa.

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RESPIRAR BAJO EL AGUA

Desde niña he tenido un sueño recurrente. Voy caminando por la calle y de pronto ésta comienza a llenarse de agua. En el sueño pierdo la calle y camino dentro de una alberca. No busco salir a flote, no pongo ningún tipo de resistencia. Es una especie de condena que debo cumplir justamente así. El sueño, con los años, ha agregado y quitado elementos, En esta ocasión, el agua alcanza mi cintura, mis brazos, el cuello, hasta que finalmente, quedo debajo del agua. No veo qué vestimenta porto, sólo veo la pared de la alberca que dentro del agua es un reflejo, un estallido. Despierto con la respiración entrecortada y muy pocas veces con un grito. El sueño volvió, la muerte por agua y también aquel poema de T.S. Eliot, que forma parte de su libro La tierra baldía (1922, 1923).

Muerte por agua

Flebas el fenicio, muerto hace dos semanas,

No recuerda ya el grito de las gaviotas, ni la mar profunda y agitada

No recuerda las pérdidas ni las ganancias.

Una corriente

Bajo el mar llevó sus huesos entre murmullos. En ascensos y caídas

Pasó las etapas de juventud y madurez

Internándose en el remolino.

Gentil o judío

Oh tú que llevas el timón y fijas la mirada en barlovento,

Acuérdate de Flebas, que, como tú, una vez fuera hermoso y esbelto.

 

(Traducción de Avantos Swan)

 

Independientemente que para las culturas como la egipcia la muerte por agua signifique purificación y regeneración, creo que ésta es una de las muertes más crueles. Sebastián Junger, en su libro La tormenta perfecta (Plaza & Janés, 1998) dice: El instinto de no respirar bajo agua es tan fuerte que supera la agonía de quedarse uno sin aire. […] A esas alturas, hay tanto monóxido de carbono en su corriente sanguínea, y tan poco oxígeno, que los sensores químicos del cerebro hacen con que respire involuntariamente, sin importarle si está bajo o fuera del agua. A eso se le llama el “punto de quiebre”.

Aunque hay críticos que advierten una visión positiva por parte de Eliot, el poema es atroz. Flebas o Phlebas the Phoenician es llevado (arrastrado) por el mar tal como la vida nos lleva: en ascensos y caídas. A diferencia de quienes mueren en casa y su cuerpo o sus cenizas quedan con la familia y existen en su alrededor un cúmulo de ceremonias y recordatorios, quien cae por la borda al mar, está condenado, primero al misterio, después al olvido. De esto habla Eliot. ¿Qué detiene el olvido? Nada. Además ¿quién cuidará de aquel cuerpo? ¿quién, en esa alberca de mi sueño, podrá cerrar mis ojos? La vida de Flebas sucede en un remolino que finalmente lo devora y lo condena a la profundidad de la nada. Al final, sin embargo, hay cierta esperanza: “Oh tú que llevas el timón y fijas la mirada en barlovento, /Acuérdate de Flebas, que, como tú, una vez fuera hermoso y esbelto”. El personaje Flebas resucitará cada vez que alguien narre su historia y regresará al mar “hermoso y esbelto”.

¿Qué significado puede tener este sueño para mí? No lo sé, no creo en augurios. Lo interpreto, lejos de toda mitología, creencia, cartas, bola de cristal, como la travesía brutal que vivimos diariamente. Pensemos, por ejemplo, en los problemas sociales que nos oprimen, la globalización y sus consecuencias, la corrupción, el poder y los medios de comunicación, los procesos electorales amañados, etcétera; una travesía tan difícil como intentar respirar bajo del agua.

Coda:

El agua es una presencia constante en la poesía mexicana. En Carlos Pellicer, uno de los más destacados poetas del grupo “Contemporáneos”, vemos el paisaje y los ríos frente al mar. Otro poeta del agua es José Gorostiza. Es inolvidable su poema “Pausas”:

 

¡El mar, el mar!

Dentro de mí lo siento.

Ya sólo de pensar

en él, tan mío,

tiene un sabor de sal mi pensamiento.

 

José Luis Rivas, también se inscribe en esta línea. En Círculo de poesía, revista electrónica de poesía (http://circulodepoesia.com/2015/06/poesia-mexicana-jose-luis-rivas/), podemos leer un fragmento de su libro titulado Por mor del mar (Visor de poesía, 2002), del cual tomo el poema número “XXXII”

 

He aquí la ninfa istmeña

La que imprime sus formas

En la retina

Sólo un segundo

 

Pero deja en las aguas

De mi temblante cuerpo

La gota de una dicha

De virtud homeopática

 

O atómica visión

 

El primer libro de poemas que leí de José Javier Villarreal fue Mar del norte (Joaquín Mortiz, 1988), con el cual obtuvo en 1987, el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. Encontrarán algunos de sus poemas en la página web La guarida, Literatura de España y América Latina.  (http://cosmeal.blogspot.mx/2016/12/cuatro-poemas.html). El agua, la luz, la delicada sustancia del amor, configuran el quehacer poético de Coral Bracho. Dejo aquí, para cerrar esta nota, un fragmento del poema “Tus lindes: grietas que me develan”, tomado del libro Peces de piel fugaz (reeditado en la colección La centena Poesía, 2002):

 

Ven, acércate; ven a mirar sus manos, gotas recientes en este fango;

ven a rodearme.

(Sabor nocturno, fulgor de tierras erguidas, de pasajes

sedosos, arborescentes, semiocultos

el mar:

sobre esta playa, entre rumores dispersos y vítreos.) Has deslumbrado,

reblandecido

 

¿En quién revienta esta luz?

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Silencios

La palabra “silencio” se hunde en mis entrañas. Si escribimos en el navegador la palabra “silencio”, éste nos arroja dos conceptos: 1) Estado en el que no hay ningún ruido o no se oye ninguna voz, 2) Ausencia de noticias o palabras sobre un asunto. Si leemos así, de corrido, dichos conceptos parecen positivos; el primero, podemos suponer, nos habla de un momento de descanso y el segundo, de quedarse al margen de los acontecimientos del mundo, sus catástrofes. Si leemos por segunda o tercera vez sus definiciones, nos damos cuenta que la palabra “silencio”, de frente al nivel de violencia en que vivimos y sabiendo que no se ve forma de transformar la situación, es mucho más agresiva, despiadada, mutilante.

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¿Por qué escribimos?

 

La primera vez que leí el ensayo breve “Por qué escribir”, de Jean-Paul Sartre (1905-1980), que forma parte del libro ¿Qué es la literatura? (1975), no tenía muy clara mi vocación literaria. Escribía como pasatiempo o aventura. Lo leí y me pareció revelador, motivante, como ahora, que una vez más vuelvo a él. La escritura en ese momento me pareció una herramienta poderosísima, más que una pistola, un tanque de guerra o un misil. Si realmente usáramos su poder, nuestra historia actual sería otra.

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Redes sociales y la escritura

Pienso en la escritura como un universo infinito. No sé si aplico bien el término “universo”, pero lo considero así, vivo, maravilloso, en eterno movimiento. Sin indagar en la corrección del término, la escritura es el mayor invento, incluso, por encima de la tecnología. Sin ella, ésta última no hubiese sido posible. ¿Cómo planearla, estructurarla, plasmarla? La escritura nos permite dejar huella de cada uno de los episodios de nuestra historia. Y lo mejor, a través de la escritura, si la llevamos a cabo, interpretar nuestras circunstancias. Fijar leyes claras, mejorar nuestras relaciones con los vecinos, la comunidad, la sociedad, son algunos de sus objetivos.

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La Soltera Godínez

La Maternidad

 
El año pasado, a unos meses de estrenarme como tía con el nacimiento de Ginger, recibí uno de los comentarios más dolorosos. Yo sabía que teniendo una sobrina, iban a empezar los comentarios de "¿y tu para cuándo?" 
En esa ocasión le pregunté a un familiar que si ya había ido a conocer a la bebé  y me dice "sí y yo creo que será la única sobrina que tendré pues contigo no creo". Palabras más, palabras menos.

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Trabajar o quedarse dormidos

Hace poco me preguntaron qué significaba la palabra “Perseverar”. Mi respuesta inmediata fue: mantenerse firme ante la vida. No retroceder, por ejemplo, por más difícil que sea el trabajo o por más horas que éste implique. Es una palabra en desuso para la mayoría de nuestros jóvenes. Para ellos, la ley que impera en cualquiera de sus actividades o responsabilidades es la ley del mínimo esfuerzo.

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