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Ricardo Acosta tocó por primera vez con Camerata de Coahuila a los 11 años de edad. Hoy a sus 24 años, vuelve a ser pianista invitado por la orquesta coahuilense. En esta ocasión lo acompaña una experiencia musical que ya ha pasado también por la composición y la dirección orquestal. No es gratuito ser uno de los pianistas jóvenes más destacados en México, para ello ha tenido que aprender a ser muy auto crítico y ha tomarse muy en serio cada paso que da en su carrera.

En entrevista habló sobre las dificultades técnicas y las características del Concierto para Piano No. 13 de Mozart, que interpretará este viernes a las 20:30 horas en el Teatro Nazas bajo la dirección de Ramón Shade.

"Mozart siempre tiene dificultades técnicas, además de que era un virtuoso él tenia otro piano, usaba un piano anterior al que tenemos ahorita mas fácil de tocar, era muy ligero, el de ahorita es más pesado, de metal, un poco más tosco. De ahí nace la dificultad de tocarlo. Musicalmente Mozart tiene que ser muy fino y exacto, como dice mi maestra Mariana Chabukiani, tiene que ser como joyas de cristal, de estas como flores con cristal de alambre plateado, con cualquier cosa una nota que lleve un acento que no deba llevar, ya se cae un poquito la ilusión de esta pureza. Yo creo que musicalmente  es difícil de interpretarlo", compartió Ricardo y agregó que este concierto lo tocó la semana pasada en Morelia, donde además dirigió a la Orquesta de Cámara de la Universidad.

¿Qué representa para ti seguir siendo solista invitado de la Camerata?

"Siempre es un gran honor, además es como sentir que estoy en casa. A los músicos los conozco desde hace muchos años. Es muy cómodo y satisfactorio estar de regreso".

Platícanos de tu experiencia en Suiza

"Todavía estoy allá, me faltan dos años para terminar la maestría, es una experiencia muy padre porque conozco a gente con distintos puntos de vista respecto a la música. Y los maestros de allá son de talla internacional. Estoy muy feliz de poder estar ahí, no lo tomo a la ligera".

Rircardo estudió la licenciatura en Rochester, Nueva York. Un año antes de terminar su entonces maestro de piano lo invitó a audicionar y a obtener una beca por el gobierno suizo. Gracias a esta beca, actualmente estudia piano como especialidad y como sub especialidad composición y dirección.

¿En qué estás  más enfocado ahorita?

"Me la paso ocupado, pero ahorita quiero probar de todo para ser un músico más completo, pero el 60% estoy como como pianista y luego 20 y 20 en dirección y composición".

¿Qué tal la experiencia como director?

"Muy padre es una espinita que traía, quería ver si podía. Si pude, no fue una experiencia traumática, es algo muy diferente a estar sentado tocando, es más humana la experiencia, es cómo te relacionas con la orquesta..."

Eres un ejemplo para muchos jóvenes ¿qué le dirías a quienes están empezando una carrera en la música?

"Un consejo que me dio mi maestro en Suiza. Que el crítico más grande que tengas seas tú mismo. Pero un crítico despiadado, que nunca te quedes agusto. Sí reconocer cuando algo salió bien, pero eso es un problema con muchos músicos, que tienen talento pero el ambiente no les impulsa a ser mejores, eso es fatal para un artista, hay que ser más despiadado con uno mismo".

Para el joven pianista, el apoyo de la familia es fundamental. "En mi caso es el apoyo de mis papás, de mis hermanos, aguantan que esté estudiando Prokofiev hasta tarde, porque muy pocas veces se quejan", finalizó.