Periodismo
Cultural
en Línea

Un médico que se creía más grande que Dios, construyó un monstruo parecido a los humanos en una noche de locura. Utilizó sus estudios, lo que leía en los libros para darle vida a una criatura. Pero fue tan malo el ser, tan despiadado, que Mary Shelley, la mujer que contó esta historia, no dio los detalles de cómo fue creada la bestia que asustó a gran parte de la humanidad.

¿Por qué? Para que el malvado simulacro no se volviera a repetir nunca más, para que la ciencia no fuera usada para hacer daño.

Esta novelista se basó en los experimentos que en la vida real practicó Giovanni Aldini, un físico italiano que intentaba volver cadáveres a la vida con descargas eléctricas, para escribir la novela Frankestein, publicada en 1818.

Y es que durante la época de Aldini, unos años atrás de la novela, la electricidad y el movimiento se asociaban con la vida. Finalmente, muchos años después, estudios demostraron que la electricidad no es necesaria para que la vida aparezca, sino que el agua y las sustancias que forman a los humanos, son las que generan la electricidad.

Escucha la música:

(Haz click en la imagen para agrandarla)

Fuente: http://www.amonite.com.mx/