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Después del final de los Sopranos, Mad Men, Breaking Bad y los fuegos artificiales de la primera temporada de True Detective, a la televisión le hace falta un nuevo favorito que no requiera de efectos especiales o de una sobrecarga de superhéroes.

Existen varias propuestas en Netflix y HBO, aunque todas ellas, o al menos la mayoría, están ubicadas en universos de fantasía y gracias a costosas campañas de marketing, logran opacar otras opciones de menor tamaño aunque de elevadísima calidad. Hace falta aquel toque de realismo incendiario que logre mantenerte perplejo ante la pantalla esperando el inicio del siguiente capítulo.

Claro que existe una variedad que pueda llenar los huecos que menciono, pero encontré en las siguientes dos series, una inteligente combinación de realismo y melodrama que proyectan cada capítulo hacia otra categoría. Y ambos apenas están por empezar la tercera temporada.

Halt and Catch Fire (AMC, 2014)

De la misma productora que realizó Breaking Bad hace unos años, apareció apenas en el 2014, esta serie que recrea la salvaje competencia por el liderazgo informático en la década de los ochentas.

La primera parte, que cubre el boom de las computadoras personales, entrelaza a los personajes bajo un ritmo trepidante de negocios y traiciones. Ninguno de los diez capítulos se vuelve tedioso y además, presume la calidad actoral que existe en su repertorio. Nadie sobra ni se vuelve irrelevante en la trama.

Los creadores son los desconocidos Christopher Cantwell y Christopher C. Rogers, quienes pusieron bajo la dirección del piloto y el capítulo final al argentino Juan José Campanella, director del excelente filme El secreto de sus ojos.

La estética ochentera se logra de manera sutil y nostálgica sin caer en el humor innecesario o lo kitsch. Inclusive, a pesar de la diferencia de años, es un drama que nunca deja de sentirse actual.

La historia comienza con un entrepreneur con mala fama que recién acaba de abandonar IBM, el coloso de la computación en aquella década, y con varios traspiés y contra tiempos logra reunir un equipo bastante desafortunado para construir una máquina capaz de soportar un sistema operativo novedoso.

Algo que hace único a Halt and Catch Fire, además de las actuaciones, es la manera en la que cada personaje evoluciona y da evidencia del redondo trabajo de los guionistas tras la serie.

La segunda temporada, cubre otra etapa tecnológica con un mayor número de víctimas que la anterior: las salas de chat y los videojuegos de cartucho. Provocando otro carrete de emociones que no te habían hecho experimentar. La tercera temporada llega en agosto y se encontrarán cerca de la gran cuna de invenciones informáticas controversiales: Silicón Valley.

 

The Leftovers (HBO, 2014)

HBO es la casa productora de los mejores dramas y seriales de aventura que se han visto en televisión los últimos años, pero lo que lograron con The Leftovers es otro asunto diferente.

Damon Lindelof, la persona tras el misterioso y fallido drama, Lost, se une con el escritor Tom Perrotta para dar vida a su libro homónimo. La premisa podría parecer fácil: una tarde de octubre cualquiera, el 2% de la población mundial desaparece de manera arbitraria y desconocida. No hay una explicación ni tampoco una causa.

Kevin Garvey, el jefe de policía, encarnado por Justin Theroux, da la cara por su familia y por el condado de Mapleton, Nueva York. Alrededor de él, y tal vez demasiado cerca, se encuentra una desplegado de personajes que representan los núcleos afectados por la inesperada tragedia: una madre que perdió a toda su familia, un reverendo episcopal con una esposa en estado catatónico y la esposa de Garvey, una miembro de un culto creado para recordar a los desaparecidos de formas solemnes y lastimosas.

El mejor acierto de la serie es olvidarse de los aspectos sci-fi para ahondar en las crisis internas de sus personajes. También funciona como un excelente ejercicio para entender los trastornos de una sociedad después de una tragedia sin explicación. Un poco como sucede en Intermitencias de la muerte de José Saramago.

A diferencia de Halt and Catch Fire, y otras series de HBO, los primeros capítulos empiezan con una gran cantidad de dudas y nada de respuestas. Pero en cuanto se tensa el hilo, no importa qué no entiendas lo que sucede, vas a seguir viendo hasta llegar al desenlace. Además, dependiendo del episodio, cada protagonista le brinda otro estilo a la serie. Hay algunos que involucran un listado de desdichas que logran llenarte de angustia, hasta otros en los que un surrealismo Lynchiano se hace presente hasta los créditos finales.

El libro de Perrotta cubre nada más lo sucedido en la primera temporada por lo que la segunda viene por parte de Lindelof, quien llena todo de aspectos misteriosos y sobrantes como los hay en Lost, pero aun así, logra una tensión plena de momentos memorables y deja tal vez uno de los mejores capítulos de la televisión actual: International Assasin de la segunda temporada.

The Leftovers posee un repertorio de actores que poco tienen que ver con Hollywood y al contrario, casi todos trabajan en obras de teatro, lo que le proporciona esa vibra de melodrama y sobreactuación que encanta pero no mal pasa.