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Oriente en mente y cuerpo de occidente

Quien no ha visto las tres producciones mencionadas en este escrito, seguramente cuestionará qué tienen en común la serie de televisión de Netflix y dichas películas. Quien ya las vio, comenzará a darse una idea hacia dónde me dirijo: rumbo a la temática oriental, espiritual y mística que con seriedad, aunque de filmes animados se trate, como en el caso de Kung Fu Panda 3, se trata y transmite. 

La decadencia y doble moralidad de las instituciones de Occidente, como Iglesia y Estado, han provocado que las personas busquen respuestas espirituales en otros lugares, fenómeno que sería casi imposible sin el ilimitado alcance de la tecnología del Siglo XXI. Las nuevas generaciones,  representados por los milennials, que a nada le temen, ven incluso con burla y como si de algún lejano y ridículo cuento se tratase, aquellos dogmas como el pecado original que tantas culpas ajenas acarreó y la agustiniana (y muy injusta) carga que sataniza al cuerpo por ser incitador de pecado. Apenas una o dos generaciones atrás vivieron la moralidad y ética bajos estos conceptos, que no fueron adoptados, sino que fueron sembrados desde la más tierna infancia y, como dice Shopenhauer, palabras más o palabras menos: así no se vale, chatos. 

De modo que tanto los occidentales adultos, cansados de la manipulación y terror del castigo divino, como los milennials, han encontrado en las muy antiguas culturas de oriente respuestas que dan más satisfacción espiritual y que por supuesto incluyen al cuerpo, lejos de evitarlo a toda costa. Yoga, meditación, ZhiNeng QuiGong, desapego, perdón, agradecimiento; acciones que surgen del budismo y que son practicadas como una nueva forma de estilo y calidad de vida.

La armonía e inclusión del cuerpo es novedad en occidente. Y bastante falta ha hecho, sobretodo en los últimos dos siglos poblados por obesos. Me sorprendió cuando el Panda Po, durante su místico entrenamiento en Kung fu Panda 3, comienza a explorar su Chi, su energía cósmica, y que durante la mayor parte de la animación se hablara de este tema con familiaridad y soltura, cuando hasta hace poco era un tema milenario chino por pocos conocido y que sólo algunos escogidos tenían acceso a practicar. Aunque en la saga de los Caballeros del Zodiaco ya se había explorado la interiorización del cosmos en uno mismo para a la vez hacerlo explotar y hacer uso de él, este animé es un ochentero producto japonés que, mezclado con algunos mitos griegos, fue un tremendo antecedente mediático para las temáticas actuales.  

Doctor Strange por su parte lo narra hasta con obviedad: la medicina moderna y occidental no bastan para curar las secuelas de un accidente sufrido por el Dr. Stephen Strange y, desahuciado y con todos los pronósticos en su contra, viaja a oriente para iniciar su verdadero entrenamiento que, por mucho que haya sido el mejor médico de su país, apenas comienza, dado que se trata de conocer, mental y corporalmente la fuerza del cosmos en su interior, y la capacidad para co-existir en otras dimensiones, realidades paralelas y abrir portales de energía que sirven como puentes entre tiempo y espacio. Todo un tema.

Con una temática que se acerca más a la vida después de la vida y a los acuerdos angelicales que las almas pactan antes de nacer, la polémica serie The OA, dentro de su dramatismo y ambigüedad psicológica, nos mostró con los rudos movimientos de sus personajes en cautiverio, la posibilidad de utilizar la energía cósmica para curar y revivir a otros, donde un llamado de amor, por medio del sacrificio, es el por qué de tantas almas en sufrimiento. Es decir: quien sufre es porque de alguna manera lo pactó antes de nacer en la vida para el bien de otro.

Son temas profundos, interesantes, no tan nuevos porque las enseñanzas auténticas cristianas ya lo habían pregonado: el sacrificio y el perdón, pero que apenas están siendo relatadas desde otro punto de vista, uno mucho más moderno y con un alcance mayor dadas las herramientas actuales y la apertura mental de quien consume series y películas. 

Lo cierto es que la gente busca nuevas respuestas a antiguas preguntas y que para bien se ha regresado a dar prioridad a un asunto de la más alta importancia, que se tenía en el olvido desde la Grecia clásica, que es el autoconocimiento y nuestro lugar e importancia en el universo.